464. Al escribir en inglés, ¿es buena idea optar por oraciones más largas para aportar peso y autoridad al texto?
A riesgo de generalizar en exceso, una redacción construida sobre oraciones largas no es garantía de rigor o autoridad. Las oraciones cortas, por el contrario, a menudo favorecen una escritura concisa y vigorosa, contribuyendo a una expresión más eficaz.
Una ojeada a manuales de redacción y cuadernos de ejercicios de escritura permite comprobar que en todos ellos se recomienda encarecidamente brevedad y concisión. Se aconseja reiteradamente a los escritores que revisen la redacción de sus textos para asegurarse de que sean lo más breves y parcos posible. The Paramedic Method, incluido en la obra de Richard A. Latham, Revising Prose, es uno de los muchos métodos enfocados a trabajar la economía expresiva en textos. Latham pone el punto de mira en la eliminación de preposiciones y palabras innecesarias, la sustitución de noun phrases por verbos, el cambio de formas pasivas a activas y la supresión de “frases introductorias sin sentido”. Como su nombre indica, se trata de un tratamiento de choque para un texto obeso y enfermizo. No parecen existir manuales que recomienden lo contrario, es decir, el uso de más palabras y frases más largas.
Cuando se habla de las virtudes de la brevedad, suele citarse el siguiente consejo de George Orwell:
“Never use a long word where a short one will do.”
“If it is possible to cut a word out, always cut it out.”
El poeta estadounidense Ezra Pound había dicho previamente de los poetas que
“[They]… should render particulars exactly and not deal in vague generalities.”
En otra parte de su Rules for Effective Writing, Orwell cita la respuesta de Ernest Hemingway a las críticas que había recibido de Faulkner, que le reprochaba que utilizase un lenguaje demasiado sencillo:
“Poor Faulkner. Does he really think big emotions come from big words? He thinks I don’t know the ten-dollar words. I know them all right. But there are older and simpler and better words, and those are the ones I use.”
Tanto Orwell como Pound —británico y estadounidense— fueron pensadores célebres, intelectuales, lingüistas y estudiosos del mundo clásico. Muchos de estos últimos sienten, con o sin razón, que el inglés es a menudo vago e impreciso en comparación con el rigor de las lenguas clásicas, una actitud que bien puede haber originado que ambos autores estuvieran a favor de la brevedad.
Otra forma de enfocar esta cuestión es a través de la lente del pragmatismo británico y estadounidense, de los principios democráticos y de su peculiar primo, el antiintelectualismo. En función de todo ello, los estilos floridos y verborréicos son complacencias innecesarias, concebidos más para impresionar o intimidar al lector que para trasmitir información e ideas. Algunos tipos de lenguaje parecen estar diseñados para proteger la posesión exclusiva de determinadas áreas de conocimiento (los manuales de derecho y las instrucciones de una cámara son dos ejemplos obvios). Es pragmático y democrático perseguir la máxima claridad expresiva con el mínimo derroche verbal posible. Por otra parte, tanto en el Reino Unido como en Estados Unidos existe una desconfianza profundamente arraigada hacia los “intelectuales”, como refleja el uso generalizado del término intellectuals como insulto. La prolijidad en el lenguaje está fuertemente asociada con el pensamiento intelectual y, como tal, penalizada. En el caso del Reino Unido, la desconfianza tradicional hacia los swots (‘empollones’, alumnos estudiosos) en las public schools, y la priorización en estos centros de actividades no intelectuales, bien pueden haber tenido un impacto significativo sobre ello, dada la influencia dominante de las personas educadas en las public schools en casi todos los aspectos de la vida nacional.
Escritores como James Joyce, Henry James y Thomas Pynchon son capaces de superar un maratón de acrobacias en prosa, pero hay que ser realmente brillante para salir airosos al ejecutarlas. El hecho es que la redacción austera y concisa, como criterio estilístico, está altamente valorada en los textos británicos y estadounidenses, ya sean estos poéticos, descriptivos o una simple muestra de correspondencia comercial.
PARA SABER MÁS
Sobre la diferencia entre las public schools y las state schools ⇒ 465.