448. ¿Debo ofrecer a mis invitados a sweet o a pudding?
La respuesta a esta pregunta depende de la educación que se haya recibido o, en el caso de ser un hablante no nativo, de la impresión que se desee causar, ya que de lo que se trata aquí es de los matices de significado asociados a las fronteras sociales.
En 1954, el lingüista británico Alan Ross escribió un artículo académico sobre el uso del vocabulario contemporáneo en el que definía los usos sociales del lenguaje a través de dos categorías, U (de upper class, la clase alta,) y non-U (la clase media baja). Esta investigación fue retomada, ampliada y dada a conocer al gran público en un ensayo de tono desenfadado titulado The English Aristocracy, firmado por la escritora Nancy Mitford, siendo ella misma miembro de una familia de la alta aristocracia.
Aunque algunas de las distinciones que allí se describen ya no se aplican —o, como mucho, representan únicamente a hablantes U muy ancianos—, otras muchas siguen vigentes. Ni que decir tiene que muchos hablantes nativos non-U no son conscientes de estas diferencias y, por tanto, están delatando su origen social sin saberlo al hacer uso de determinadas palabras y expresiones o al pronunciar de determinada manera.
Algunas de las “trampas” más frecuentes son:

Usos típicos non-U son también decir Pardon?, en lugar de What?, cuando no se oye o entiende algo, o Pleased to meet you, en lugar de How do you do? (pronunciado How’d you do? o /haʊ.dʒə.du:/), al ser presentados a alguien.
Otras diferencias incluyen el uso de eufemismos en general que no son del agrado de los hablantes U, quienes —al igual que la mayoría de los profesores de inglés, dicho sea de paso— prefieren un vocabulario claro, conciso y preciso. El uso de términos como passing (non-U), en lugar de death (U), o expecting (non-U), en lugar de pregnant (U), por ejemplo, entrarían dentro de esta categoría.
El arribista incauto también puede revelar su extracción social al pronunciar la letra h —¡ojo!, nunca debe aspirarse: debe pronunciarse /eɪtʃ/—; o caer en la trampa de pronunciar scone con una o larga, como en alone, en contraste con la pronunciación U más breve, como la de not.
Por supuesto, existen otros muchos indicadores de clase aparte de los puramente lingüísticos, como sostener de forma errónea el cuchillo y el tenedor —¡ojo!, el cuchillo no es un lápiz y no debe sujetarse como tal—, pero para mayor información y entretenimiento vale la pena leer los textos originales de los dos autores antes mencionados, y también el poema satírico de John Betjeman titulado How to Get on in Society.