4. ¿Es mejor aprender inglés americano o inglés británico?
Depende enteramente de los intereses de cada uno. La idea de que una variante de un idioma es intrínsecamente mejor que otra es un error, generalmente basado en diversos prejuicios y falacias. Los angloparlantes británicos expresan perfectamente lo que quieren decir, al igual que los angloparlantes americanos, y ambos colectivos se comunican constantemente el uno con el otro sin mayor dificultad. De hecho, es más probable que el londinense medio diga que le cuesta más entender a alguien con un marcado acento de Newcastle que a alguien con acento de Nueva York.
Hablando de acentos: a menos que uno sea muy joven, es poco probable que se adquiera un acento especialmente británico o americano, así que basar la decisión en el acento no es el mejor punto de partida. Esto no es una mala noticia —Antonio Banderas y Penélope Cruz han ganado millones hablando un inglés que no suena ni británico ni americano—; decimos, simplemente, que existen factores más realistas e importantes a considerar que pretender sonar como Benedict Cumberbatch o Scarlett Johansson.
Un factor importante es tener acceso al idioma, y está claro que es bastante fácil oír y leer inglés americano. Es la variante que predomina en internet, y la mayoría de las películas y las series de televisión que vemos —o queremos ver— se hacen en Estados Unidos. Para cualquiera que quiera aprender inglés esto supone una gran ventaja: nunca ha sido más fácil acceder a un inglés real, natural y contemporáneo. Es verdad que el inglés británico tampoco es difícil de encontrar en la red, o en películas y series televisivas, pero la sola cantidad de inglés americano que circula por ahí supone, en efecto, una diferencia: en España, pocos profesores de inglés tienen que enseñar el significado de la palabra cookie, pero sí tienen que hacerlo con biscuit, su equivalente británica.
Dicho esto, la razón por la que la palabra biscuit aparece en las clases de inglés es porque, en España, los profesores —nativos o no— suelen hablar inglés británico, lo que significa que los libros de texto, diccionarios, etc., suelen centrarse en la variante británica. Esa es la razón por la que muchos de los españoles que estudian inglés tienen más facilidad para entender el inglés británico: el lugar donde lo escuchan con mayor atención es en clase de inglés y el profesor habla normalmente con acento británico.
Por razones meramente geográficas, se puede decir lo mismo del resto de Europa. El resultado es que si hablamos con un cliente de Frankfurt, Oslo o Roma, lo más probable es que a ellos también les resulte más familiar el inglés británico. Eso no significa que las diferencias entre ambas variantes sean excesivas o que, en realidad, no se acabe hablando el llamado International English: una forma de inglés que ya tiene en cuenta el hecho de que ninguno de los interlocutores es hablante nativo y que, por tanto, no siempre se ajustará a lo que un hablante nativo considera estándar.
No obstante, para la mayoría de los estudiantes de inglés, el International English es más un resultado que un objetivo: la gente quiere hablar inglés estándar y, aunque saben que cometen errores, su objetivo es no cometerlos. Donde más claramente queda esto de manifiesto es en los exámenes: nunca favorecen ni discriminan al inglés británico o al americano. De hecho, lo que todos los examinadores buscan es la coherencia: o inglés británico o inglés americano, pero no una mezcla de los dos. Puede que esto no nos ayude a decidirnos, pero al menos sirve de consejo para que, si aún no hemos tomado una decisión, sepamos que, probablemente, en algún momento tendremos que hacerlo.