154. SAND A FLAUBERT
[Nohant, 15 de agosto de 1875]
Mi pobre y querido viejo,
He conocido hoy, por una carta de ese perezoso de Turguéniev, la desgracia que se ha abatido sobre tu sobrina. ¿Es irreparable? Su marido es joven e inteligente, ¿no podría empezar de nuevo, o buscar un empleo que le asegure la subsistencia? No tienen niños, no necesitan una fortuna para vivir, jóvenes y despiertos como son los dos. Turguéniev me dice que tus bienes han mermado con este desastre. Si sólo han mermado, podrás soportar esta contrariedad. No tienes vicios que satisfacer, ni ambiciones que alcanzar, estoy segura de que sabrás organizarte la vida para adaptarla al nivel de tus recursos. Lo más duro de soportar para ti debe de ser la pena de esa joven que es una hija para ti. Pero tú le darás el consuelo y el coraje que necesita. Es el momento de dejar a un lado las propias penas para suavizar las de los demás. Estoy segura de que mientras te escribo tú has calmado ya su espíritu y enternecido su corazón. Quizá el desastre no es tan grande como parecía en un principio. Todo se calmará y encontraréis una salida, porque siempre es así, y el valor de los hombres se mide por su energía y por sus esperanzas, que son siempre un signo de fuerza y de inteligencia. […]
Querido amigo, anímate, haz una novela excelente y exitosa, y piensa en quienes te aman, que se entristecen con tu desánimo. Ámalos, ámanos, y reencontrarás tu fuerza y tu entusiasmo.
Te enviamos un abrazo muy tierno. No escribas si eso te fastidia, dinos solamente si estás mejor. Te quiero.