121. SAND A FLAUBERT
[Nohant, 9 de abril de 1872]
Estoy contigo, todo el día y la noche, y en todo momento, querido amigo. Pienso en todo lo triste que ocurre a tu alrededor. Querría estar cerca de ti. La contrariedad de estar aquí encerrada me hace sufrir más. Me gustaría que me enviaras unas palabras para decirme que tienes el ánimo que te hará falta. El fin de esa digna y querida existencia ha sido doloroso y largo, porque desde el día en que empezó su enfermedad ha estado acostada, y tú no podías hacer mucho por distraerla y consolarla. ¡He aquí, lamentablemente, el final de la incesante y cruel preocupación, que acaba como las cosas de este mundo, la aflicción después de la lucha! ¡Qué amarga, la conquista del reposo! Y esa preocupación la vas a echar de menos, lo sé. Conozco ese tipo de consternación que sigue al combate contra la muerte. En fin, mi pobre hijo, no puedo sino abrirte un corazón maternal que no va a reemplazar nada, pero que sufre con el tuyo, muy vivamente, con cada una de tus desdichas.