57. FLAUBERT A SAND
Querida maestra adorada,
Hace muchos días que quiero escribirle una carta para decirle todo lo que he sentido en el último mes. He pasado por estados diferentes, todos raros. Pero no he tenido suficiente tiempo ni tranquilidad de espíritu para concentrarme en ello.
En cuanto a Nohant, iré este invierno, después de que me desembarace de mi novela y de Aïssé.[88]
Lévy me ha dado seis mil francos (primer pago), no hemos hablado del resto. Serán dos volúmenes en octavo. No se preocupe usted por su trovador. Tendrá siempre “su independencia y su libertad” porque hará como siempre ha hecho. Se ha liberado de todo, antes que atarse a una obligación cualquiera.
Y además, con la edad, las necesidades disminuyen. No sufro por no poder vivir en La Alhambra.
Lo que me haría bien, ahora mismo, sería meterme furiosamente en San Antonio. Pero no tengo ni siquiera el tiempo para leer. Y en cuanto a viajes, me iría alegremente a pasar dos domingos a Dieppe con Caroline.
Escuche esto: su obra debía representarse, en principio, después de Aïssé. Pues bien, se ha convenido en que sea antes. Chilly y Duquesnel quieren de todas maneras que sea después. Únicamente para “aprovechar la ocasión”, para explotar la muerte de mi pobre Bouilhet. Prometen que os darían “cualquier compensación”. Pues bien, yo, que soy el propietario de Aïssé, como si fuera el autor, no quiero nada de eso. No quiero, entiéndame, que usted sea incomodada para nada.
Usted cree que soy dulce como un cordero. Desengáñese. Y haga como si Aïssé no existiera en absoluto, y sobre todo nada de delicadezas, ¿eh? Eso me ofendería. Entre simples amigos, se deben guardar consideraciones y cumplidos. Pero entre usted y yo eso me parecería poco conveniente. Nosotros no nos debemos más que amor. Dixi.
Creo que los directores del Odéon, de todas maneras, echarán de menos a Bouilhet. Yo seré menos cómodo que él en los ensayos.
¿No debía Usted ir a París para La Petite Fadette,[89] en septiembre? Me gustaría leerle Aïssé. Así charlaríamos un poco. Algunos de los actores que proponen son, para mí, imposibles. ¡Es duro tener que trabajar con iletrados!
Recuerdos a los suyos y a usted, querida maestra, todo mi cariño.