144. SAND A FLAUBERT
[Nohant, 6 de julio de 1874]
(ayer, 70 años)
Estuve en París del 30 de mayo al 10 de junio. Tú no estabas. Desde mi regreso, he estado enferma, con gripe y reuma, y a menudo privada del uso del brazo derecho. No he tenido la paciencia de guardar cama. Paso las tardes con mis niñas y olvido mis pequeñas miserias que pasarán, como todo pasa.
Por eso no te pude escribir, ni siquiera para agradecerte la bonita carta que me escribiste sobre mi novela. En París estuve un poco superada por la fatiga. Envejezco y empiezo a notarlo. No es que esté más a menudo enferma, sino que la enfermedad me afecta más. Da igual. No tengo derecho a lamentarme, con el amor y los cuidados que me dan en mi nido. Animo a Maurice a viajar sin mí, porque me faltan fuerzas para acompañarlo. Mañana parte hacia Le Cantal, con un criado, una tienda de campaña, una lámpara y cantidad de utensilios para examinar los insectos de aquella zona. Le dije que te aburrías en el Rigi. No lo entiende.
[7 de julio]
Retomo mi carta, empezada ayer. Me cuesta todavía mucho mover la pluma. Y hoy aún tengo un dolor en el costado, y no puedo. Hasta mañana.
[8 de julio]
En fin, hoy quizá podré. Me sabe mal pensar que quizá me acusas de haberte olvidado, mientras estoy impedida por una debilidad del todo física, en la que el corazón no tiene nada que ver.
Me dices que te patalean demasiado. Yo no leo más que Le Temps y para mí ya es demasiado abrir un periódico y ver de qué habla. Deberías hacer como yo e ignorar la crítica cuando no es seria, e incluso cuando lo es. No he entendido nunca de qué le sirve al autor criticado. La crítica parte siempre de un punto de vista personal del cual el artista no reconoce la autoridad. A causa de esta usurpación de poderes en el orden intelectual, se llega a discutir el sol y la luna, lo cual no les impide en absoluto mostrarnos su faz tranquila.
No quieres aficionarte a la naturaleza. Peor para ti; tú que das tanta importancia al detalle de los asuntos humanos ¿no te preguntas si en ti mismo no hay una fuerza natural que desafía los “si” y los “pero” de la verborrea humana? Nosotros somos naturaleza, en la naturaleza, por la naturaleza y para la naturaleza. El talento, la voluntad, el genio, son fenómenos naturales como el lago, el volcán, la montaña, el viento, el astro, la nube. Lo que el hombre manosea es bello o feo, ingenioso o estúpido; lo que recibe de la naturaleza es bueno o malo, pero es. Existe y subsiste. No es a ese barullo de apreciaciones llamado la crítica a quien uno debe someter lo que hace y lo que quiere hacer. La crítica no sabe nada. Su asunto es charlar. Sólo la naturaleza sabe hablar a la inteligencia, en una lengua imperecedera, siempre la misma, porque surge de la verdad eterna, de lo bello absoluto. Lo difícil cuando uno viaja es encontrar la naturaleza, porque por todas partes el hombre se ha instalado y casi por doquier todo lo ha estropeado. Seguramente por eso te cansas de ella, porque te aparece transformada o disfrazada. Sin embargo, los glaciares están aún intactos, espero.
Pero no puedo escribirte más. Tengo que decirte rápidamente que te quiero y que te envío un fuerte abrazo. Dame noticias tuyas. Espero poderme levantar en pocos días. Maurice espera a que yo esté mejor para partir. Yo me esfuerzo todo lo que puedo. Mis pequeñas te mandan un abrazo. Son maravillosas. Aurore se apasiona por la mitología (George Cox, traducción de Baudry). ¿Lo conoces? Trabajo adorable para los niños y los padres.
Ya basta, no puedo más. Te quiero, no albergues pensamientos negros y resígnate a aburrirte un poco, si el aire es bueno allá arriba.
[sin firma]