40. SAND A FLAUBERT
[Nohant, 15 de octubre de 1868]
Heme aquí en nuestra casa, donde, después de haber abrazado a mis hijos y nietas, he dormido 36 horas de un tirón. Estaba agotada, pero ni me había dado cuenta hasta ahora. Me despierto de esta hibernación como un animal, y eres la primera persona a quien quiero escribir. No te he agradecido aún que vinieras por mí a París, tú que te desplazas poco; tampoco nos vimos más; cuando supe que habías cenado con Plauchut,[71] lamenté haber tenido que quedarme consolando el bajón de Thuillier, a quien no le pude hacer ningún bien y que tampoco me lo agradeció mucho. Los artistas son niños mimados, y los mejores son grandes egoístas. Dices que los amo demasiado; los amo como amo los bosques y los campos, todas las cosas, todos los seres que conozco un poco y que siempre estudio. Hago mi mundo en medio de todo eso y como amo mi mundo, amo todo lo que lo alimenta y lo renueva. No me afectan las miserias: pero no las siento. Sé que todos los peces tienen espinas. Eso no me impide meter las manos y encontrar flores. Aunque no todas son bellas, todas son curiosas. El día que me llevaste a la abadía de Saint-Georges, encontré la scrofularia borealis, planta rarísima en Francia. Estaba encantada; había montones de mierda en el lugar donde la cogí. Such is life!
Y si no la tomas así, la vida, no la puedes tomar por ningún lado, y entonces, ¿cómo hacer para soportarla? Yo la considero divertida e interesante, y aunque lo acepte todo, soy tanto más feliz y entusiasta cuando encuentro lo bello y lo bueno. Si no tuviera un gran conocimiento de la especie, no te habría comprendido tan rápidamente, conocido tan rápidamente, amado tan rápidamente. Puedo tener una indulgencia enorme, tal vez banal, tanto ha tenido que ejercitarse. Pero el aprecio es otra cosa, y no creo que eso se haya desgastado todavía en el espíritu de tu viejo trovador.
He encontrado a mis hijos siempre buenos y tiernos, a mis dos niñitas alegres y dulces siempre. Esta mañana, soñaba, y me he despertado diciéndome esta extraña frase: Siempre hay un gran protagonista joven en el drama de la vida. Protagonista en la mía: Aurore. La verdad es que es imposible no idolatrar a esa pequeña. Su inteligencia y su bondad son tan completas que me parece un sueño.
Tú también, sin saberlo, eres un sueño… así es. Plauchut te ha visto una vez y ya te adora. Eso demuestra que no es estúpido. Cuando dejé París, me encargó que te diera recuerdos de su parte. […]
Un tierno abrazo para ti y también para tu mamá. Dame algún signo de vida. ¿Avanza la novela?