34. SAND A FLAUBERT
[Nohant, 21 de junio de 1868]
[…] ¿Sigues luchando contra el sol, en tu villa encantadora? Que yo no pueda estar allí… ¡Ah, ese río, que te mece con su dulce murmullo y que aporta frescor a tu antro! Yo charlaría discretamente contigo entre dos páginas de tu novela y taparía con mi voz ese fantástico chirriar de cadenas que tú detestas y que, por extraño, a mí no me desagrada en absoluto.[62][63] amo todo lo que caracteriza un entorno, el rumor de los coches y el faenar de los obreros en París, el canto de mil pájaros en el campo, el movimiento de las embarcaciones en los ríos. También amo el silencio absoluto, profundo, y en definitiva amo todo lo que hay a mi alrededor, no importa dónde esté. Es el idiotismo auditivo, variedad nueva. También es cierto que escojo mis entornos y no voy al Senado ni a otros lugares de mala vida.
Todo va bien por aquí, mi trovador. Los niños son bellos, los adoramos. Hace calor, me encanta. Es siempre la misma cantinela que ya conoces, y te quiero como el mejor de mis amigos y compañeros. Ya ves, nada de nuevo. Guardo buena impresión de lo que me leíste. Me pareció tan bello que no es posible que no sea bueno.[64][65] Yo no doy ni golpe, me dominan las ganas de pasear. Ya pasará. Lo que no pasará es mi amistad contigo.