3. SAND A FLAUBERT
[Nohant, La Châtre, Indre, 28 de septiembre 1866]
De acuerdo, querido compañero y amigo. Haré todo lo posible por asistir a la representación de la obra de su amigo en París, y cumpliré mi deber fraternal como siempre; después de lo cual, iremos a su casa y estaré allí ocho días, pero a condición de que no se mueva usted de su habitación. Me disgusta hacer cambiar a alguien de sitio, y yo no necesito tanto montaje para dormir. Me duermo en cualquier sitio, entre las cenizas o bajo un banco de cocina, como un perro de campo. Todo en su casa está limpio y reluciente, así que cualquier lugar vale. Alborotaré un poco con su madre, y charlaremos, usted y yo, muchísimo. Si hace bueno, lo forzaré a salir. Si llueve continuamente, nos coceremos a fuego lento contándonos las penas del corazón. El gran río correrá negro o gris, bajo la ventana, diciendo siempre: ¡Rápido! ¡Rápido!, y llevándose nuestros pensamientos, nuestros días y nuestras noches, sin pararse a reparar en nada de nada.
He envuelto y enviado con máxima urgencia una buena copia de un retrato de Couture, firmado por el grabador, mi pobre amigo Manceau. Es el mejor que tengo y no lo he encontrado hasta llegar aquí. He adjuntado una copia fotográfica de otro de Marchal, que también me parece bueno; aunque de año en año, una cambia. La edad da sin cesar un carácter distinto al rostro de las personas que piensan y buscan, es por eso que los retratos de esas personas no se parecen en nada entre ellos y no se parecen a ellas por mucho tiempo. Sueño tanto despierta, y vivo tan poco, que a veces no tengo sino tres años. Pero, al día siguiente, tengo trescientos, si el sueño ha sido negro. ¿No le ocurre a usted lo mismo? ¿No le parece, por momentos, que está empezando a vivir, sin saber ni siquiera en qué consiste, y, otras veces, no siente sobre usted el peso de muchos miles de siglos, de los cuales tiene el vago recuerdo y la impresión dolorosa? ¿De dónde venimos y a dónde vamos? Todo es posible, porque todo es desconocido.
Abrace de mi parte a la bella y buena mamá que tiene usted. Me ilusiona pensar que estaré con los dos. Intente encontrar esa broma sobre las piedras celtas, me interesaría mucho. ¿Habían abierto ya, cuando usted estuvo allí, el túmulo de Lockmariaker y desescombrado el dolmen cerca de Plouharnel? Esas gentes debían de escribir, pues había piedras cubiertas de jeroglíficos, y trabajaban el oro bastante bien, pues se encontraron unos collares muy bien elaborados.
Mis hijos, que son, como yo, grandes admiradores suyos, le envían sus saludos, y yo un beso en la frente, ya que Sainte-Beuve mintió.
¿Tienen ustedes sol hoy? Aquí uno se asfixia. El paisaje está bello. ¿Cuándo vendrá usted?