27. FLAUBERT A SAND
[París, 17 de mayo de 1867]
viernes por la mañana
Vuelvo con mi madre el próximo lunes, querida maestra, ¡y de aquí a entonces no creo que nos veamos! Pero cuando usted esté en París, ¡nada le impedirá acercarse a Croisset, donde todo el mundo la adora, empezando naturalmente por mí! […]
No se habla ya de la guerra, no se habla de nada. Lo único que “ocupa todos los espíritus” es la Exposición y los cocheros exasperan a los burgueses. Han estado graciosos (los burgueses) durante la huelga de los sastres. Cualquiera hubiera dicho que la Sociedad iba a derrumbarse.
Axioma: el odio a los Burgueses es el inicio de la virtud. Incluyo en el concepto “burgués” tanto a los burgueses en mangas de camisa como a los burgueses en redingote. Nosotros, y sólo nosotros, es decir los literatos, somos el Pueblo, o por decirlo mejor, la tradición de la Humanidad.
Sí, soy susceptible de cóleras desinteresadas, y la quiero más a Usted por quererme por eso. La estupidez y la injusticia me hacen rugir. Y aúllo, en mi rincón, contra un montón de cosas “que no se preocupan de mí”.
¡Qué triste es que no vivamos cerca, querida maestra! Yo la admiraba antes de conocerla. Desde el día en que vi su dulce y hermoso rostro, la quise. ¡Así es! Yo también la abrazo muy fuerte.
Su viejo