68. SAND A FLAUBERT
[Nohant, 9 enero 1870]
[…] Siguen hundiendo tu libro. Eso no le impide ser un bello y buen libro. Se le hará justicia tarde o temprano, siempre se hace justicia. Al parecer, se ha adelantado a su tiempo; o más bien ha llegado demasiado a tiempo. Ha captado demasiado bien el desasosiego que reina en los espíritus. Ha metido el dedo en la llaga. La gente se reconoce en él demasiado.
Todos te adoran aquí, y tenemos la conciencia suficientemente limpia como para enfadarnos con la verdad; hablamos de ti cada día. Ayer, Lina me decía que ella admira mucho todo lo que haces, pero que prefería Salambó a tus pinturas modernas. Si hubieras estado escondido en un rincón, he aquí lo que le habrías oído decir a ella, a mí y a los otros:
Es más grande que la media de los demás. Su espíritu es como él, fuera de las proporciones comunes. En eso, tiene de Víctor Hugo al menos tanto como de Balzac, pero tiene el gusto y el discernimiento que le faltan a Hugo, y es artista, lo cual Balzac no es. ¿Es entonces más que ellos dos? ¿Chi lo sa? Todavía no ha dado todo lo que puede de sí. El potencial de su cerebro lo ofusca. No sabe si será poeta o realista, y como él es lo uno y lo otro, eso lo fastidia. Debe desembarazarse de sus influencias. Lo ve todo y quiere captarlo todo a un tiempo. No está a la altura del público que quiere comerlo todo a pequeños bocados, y a quien las grandes tajadas asfixian. Pero el público irá a él de cualquier modo, cuando haya comprendido. Incluso irá a él muy pronto, si el autor desciende a querer ser comprendido. Para eso debería hacer una concesión al relajamiento de su inteligencia. Habría que reflexionar mucho antes de osar darle ese consejo.
Hasta aquí el resumen de lo dicho. No es inútil conocer la opinión de la buena gente y de la gente joven. Los más jóvenes dicen que La educación sentimental los ha dejado tristes. No se reconocen, ellos que aún no han vivido. Pero tienen ilusiones, y dicen: ¿por qué ese hombre tan bueno, tan amable, tan alegre, tan sencillo, tan simpático, quiere desanimarnos de la vida? Lo que dicen está mal razonado, pero como es instintivo, quizá hay que tenerlo en cuenta.
[…]
Te abrazo, por mí y por toda la nidada.