90. SAND A FLAUBERT
[La Châtre, 14 de octubre de 1870]
Estamos vivos, en La Châtre. Nohant ha sido arrasada por una viruela complicada, horrible. Tuvimos que llevar a las pequeñas a la Creuse, a casa de unos amigos que vinieron a buscarnos, y nosotros pasamos tres semanas buscando en vano un refugio para una familia durante un trimestre. Nos llamaron del Midi y nos ofrecieron su hospitalidad, pero no quisimos abandonar la región donde, de un momento a otro, podríamos ser útiles, aunque uno no sabe muy bien aún por dónde tirar. Hemos vuelto, pues, a casa de los amigos más próximos a nuestro hogar abandonado, y esperamos los acontecimientos.
Decir todo lo que hay de peligroso y de problemático en el establecimiento de la república en nuestras provincias sería del todo inútil. No hay que hacerse ilusiones: nos jugamos el todo por el todo, y el fin podría muy bien ser el orleanismo. Pero estamos siendo hasta tal punto llevados por lo imprevisible que me parece pueril hacer predicciones. El asunto es sobrevivir al próximo desastre. No digamos que es imposible, no lo creamos. No desesperemos de Francia; sufre la expiación de su demencia, pero renacerá, sea como sea. Quizá nosotros seremos arrastrados. Morir de una pulmonía o por una bala, es igualmente morir. ¡Muramos sin maldecir nuestra raza!
Te queremos siempre y todos nosotros te abrazamos.