152. SAND A FLAUBERT
[Nohant, 7 de mayo de 1875]
¿De modo que no voy a recibir noticias tuyas? Dices que prefieres que te olvidemos que lamentarte sin cesar. Como es inútil, pues no te olvidaremos, laméntate, pero dinos que existes y que nos quieres todavía.
Como eres mejor de lo que quieres aparentar, sé que no te alegrarás de la muerte del pobre Michel Lévy. Para mí, ha sido una grave pérdida en todos los sentidos, porque siempre se preocupó por mí, y me lo demostró con innumerables detalles y favores.
Por aquí, todo va bien. Me encuentro bien desde que ha dejado de hacer frío, y trabajo mucho. También hago muchas acuarelas, y leo La Ilíada con Aurore, que no acepta otra traducción que la de Leconte de Lisle, afirmando que las demás le escamotean a su Homero. La niña es una singular mezcla de precocidad e infancia. Tiene nueve años y está tan grande que aparenta doce. Juega con sus muñecas con pasión, y es literaria como tú y yo, mientras aprende la lengua que todavía no domina.
¿Estás todavía en París con este tiempo tan hermoso? Nohant está ahora mismo exuberante de flores, desde las cimas de los árboles hasta el césped. Croisset debe de estar aún más bello, porque es más fresco, y nosotros luchamos en nuestros cultivos contra la sequía, que se ha vuelto crónica en Berry. Pero si estás aún en París, tienes delante ese bello parque de Monceaux, por donde espero que pasees, pues es muy necesario. ¡La vida tiene ese precio, moverse!
¿No vendrás a vernos? Estés triste o alegre, aquí te queremos igualmente y esperamos que sientas lo mismo.
Pienso ir a París el mes que viene. ¿Estarás allí?