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Quiebras tu cintura gracias a la velocidad de la primera aceleración y la flecha de Merkar pasa de largo, rozando tu brazo izquierdo. Aprovechas el escorzo para dar media vuelta y salir huyendo. A tu espalda resuena la voz de Turpa gritando: «¡Acabad con él!».
Asciendes por la loma y distingues a lo lejos la diminuta figura de tu compañera, cargando nuevamente su arco. Aceleras para darle alcance.
Escuchas cómo Deilos y los demás te persiguen, pero prefieres no mirar. Sigues corriendo, cruzándote con una flecha que la muchacha ha lanzado al grupo. Ella también se da la vuelta y empieza a correr. La rebasas y la coges por el brazo aprovechando tu rapidez, para tirar de ella. Al llegar a un talud que desciende, os lanzáis por él. Resbaláis hasta llegar abajo, a unos pocos metros. Cuando os incorporáis de nuevo, temiendo que vuestros perseguidores os estén pisando los talones, echáis un rápido vistazo hacia arriba.