216
En ese mismo instante escuchas unos gruñidos que parecen provenir del bosque, acercándose velozmente. De improviso, cuatro enormes criaturas surgen de la arboleda y dan un tremendo salto por encima de la chiquilla. Te has quedado paralizado por la sorpresa viendo la figura de cuatro lobos enormes que se recortan en el cielo.
El más grande de todos cae sobre ti, aplastándote con sus enormes pezuñas contra el suelo. Es de color gris plomizo, con una cresta blanca que le recorre todo el lomo. Te muestra sus terribles fauces mientras te tiene inmovilizado en el suelo. Por detrás escuchas cómo Taifos reniega y retrocede.
Levantas la cabeza para saber si la muchacha está a salvo. Puedes verla, acurrucada detrás de los lobos tapándose los oídos y con una expresión de pánico en su rostro, pero ningún lobo parece amenazarla. Y en ese momento, también la descubres a ella: es Tríane, que te observa desde el linde del bosque, oculta bajo un ancho fresno. Su mirada es dura y despiadada, para que comprendas que el castigo que te espera es obra suya.
Aún la sigues mirando cuando el gran lobo gris te desgarra el cuello de un mordisco, arrancándote un trozo de yugular de cuajo. Agonizas rápidamente sin poder entender lo que está pasando.
FIN