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El grupo está a unos cien metros por delante. Examinas el recorrido que están realizando a la vez que observas los alrededores, buscando alguna posición ventajosa para seguirles sin ser descubierto, cuando algo te llama la atención.
Te ha parecido ver algo en movimiento en el extremo opuesto de la ladera por donde está avanzando el grupo de Deilos. Acechas con cuidado, escrutando todos los recodos del paisaje, al otro extremo del prado… Te ha parecido ver algo en la ladera que trepa hacia el frondoso y amenazador bosque. No ves nada… esperas unos segundos más. Te dispones a retomar la marcha… ¡Ahora sí! ¡Algo pequeño se ha vuelto a mover entre las sombras de manera casi imperceptible!
Observas en silencio, agazapado contra el suelo, al igual que un felino espiando a su presa. En la lontananza, una pequeña figura se vuelve a mover, ocultándose de nuevo entre malezas. Si no te hubieses percatado con anterioridad serías incapaz de detectarlo ahora.
Alguien o algo se está moviendo en paralelo al grupo. Y por lo que parece, sea quien sea, está solo.