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Ahora el maestro ha cambiado su postura y te mira desafiante con las piernas separadas, apoyando sus puños en la cadera. Al cabo de un segundo, con un veloz movimiento, chasquea los dedos.
Dos flechas silban en el aire sin que puedas reaccionar. Tus piernas flaquean y miras con asombro como ambos proyectiles se han clavado en tu torso. Caes pesadamente de rodillas, pero no sientes dolor alguno. Tu mirada empieza a nublarse y alcanzas a vislumbrar cómo dos figuras se perfilan delante de ti. Son Merkar y Taifos, que bajan sus arcos y te sonríen cruelmente, cobrándose su ansiada revancha.
La voz de Turpa parece alejarse. No consigues ver al maestro.
—Deshaceos del cuerpo. Mañana anunciaremos la deserción de este infeliz y explicaremos que no pudo aguantar la presión de las enseñanzas de la academia.
La oscuridad se cierne cada vez más sobre ti. Antes de morir, puedes ver como Deilos se acerca y te observa despiadadamente para disfrutar con tu agonía…
FIN