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Nervioso a la par que fascinado por tu sorprendente encuentro con Tríane, recorres inquieto el perímetro exterior una y otra vez para intentar volver a verla. Pierdes la noción del tiempo hasta tal punto que te sorprende ver acudir el relevo de tu guardia.
Cuando te diriges a tu refugio, distingues a cinco siluetas camufladas que están hablando con tu compañero Dahzor. Reconoces de inmediato al corpulento Taifos, la mano derecha de Deilos, un Ibtahán de quinto grado como tú. Deilos es el primero que se gira hacia ti y te sonríe posando su mano sobre tu hombro con falsa actitud condescendiente. Sus dientes brillan en la oscuridad. Todos visten ropajes oscuros y se han manchado las caras con carboncillo, como una avanzadilla de reconocimiento que se camufla antes de una misión de combate. Al acercarte, observas que Dahzor está muy emocionado y que también se está tiznando la cara con madera carbonizada.