V
La abuela se estaba inquietando. No era tan complicado localizar unos cuantos trajes ¿o sí? Aunque, bien pensado, se trataba de las tres mujeres más atolondradas del mundo a la hora de intrigar y despistar.
Sí, correspondía inquietarse. A punto estaba de salir en busca de las muchachas cuando dos mujeres adultas cruzaron el umbral esforzándose al máximo para arrastrar a través del piso, a una inflada figura de la que sobresalían unos diminutos piececillos que se afanaban en dar cortitos pasos marcha atrás, intentando impulsar y auxiliar en su esfuerzo a las otras dos agotadas figuras.
No pudo evitarlo. Rompió a reír y las tres caras sofocadas se giraron en su dirección, enfurruñadas.
Lo siento, hijas. pero esto es..., es...
Es que Mere no ha querido quitarse la ropa y ¡me ha pegado al intentar soltarle unos de los pantalones! extendía la mano como si resultara evidente la marca del leñazo que le había dado.
No tienes nada, hija la mano despareció al momento entre ¿graznidos? además, no creo que hubiera sido buena idea ver corretear a una Mere desnuda por la casa.
¡Abuela!
Decidió callar antes de que la rolliza figura tendida en el suelo explotara.
Entre todas lograron despojar a Mere de las camisas y pantalones, calcetines, cinturones e incluso de los jirones de tela que había ubicado al azar entre los ropajes por si resultaban útiles.
Tardaron una eternidad y durante la faena no dejaron de vigilar la puerta como halcones.
El suspiro de alivio fue colectivo cuando terminaron, sobre todo, el de Mere.
Dios mío, me siento hasta estilizada y liviana su expresión era de extremo placer. Bueno, chicas, los hombres llegarán en cualquier momento. Ya sabemos todas cuál va a ser la excusa para despistarlos. Julia, tendrás que convencer a tu madrastra para que organice una de esas sesiones de espiritismo para mañana y después podemos posponerla. Dile que invite a la babosa.
¿Quién?
Selena Saxton, la melenas para nosotras.
Las risillas se sucedieron.
Así no mentiremos al decir que mañana tenemos una reunión mientras ellos van a investigar. Lo que no sabrán es que se ha cancelado hasta más adelante. Coged cada una dos pares de juegos de trajes para arreglarlos durante lo que queda de tarde y por la noche. Mañana deberá estar todo listo.
Yo me encargo de organizar el traslado hasta la tienda apostilló la abuela. Muy bien, a las siete menos cuarto de la tarde nos encontraremos en la parte trasera de mi casa. Los padres de Mere han viajado al campo por unos días, así que tenemos vía libre ya que los hermanos se encuentran de viaje por negocios. Así que, señoritas, los astros nos son favorables.
Un espantoso trueno retumbó en la distancia. ¿Sería premonitorio?