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Jack se incorporó en su cama. Leyó atentamente el artículo que relataba las confesiones de Patsi. «Así que el Pirado se separa de su mujer —se dijo—. Así que la mía volverá a Londres, adonde él ya se ha mudado…»
El preso Brannigan se levantó, cogió una hoja de papel en blanco, la alisó y escribió del tirón, sin tachaduras:
Apreciadísimo letrado:
Lo he pensado bien y la decisión está tomada. Quiero que pida mi traslado a una cárcel inglesa cuanto antes.
Atentamente,
JACK BRANNIGAN
Jack ignoraba cuáles eran los planes de Coryn. Solo hacía conjeturas. Pero ¿acaso podía instalarse esa zorra en otro lugar que no fuera Inglaterra? Probablemente no. La pensión que le pasaba le daría para vivir, pero no para hacer milagros, desde luego. Timmy había dicho que el Pirado ganaba… «¿Qué es lo que había dicho? ¡Ah, sí! “Gana más pasta de la que tú podrías ganar en tu vida”.»
Jack se enjugó la frente. Plegó con esmero el folio en dos y luego en cuatro. Las esquinas se superpusieron a la perfección, y lo metió en un sobre.
Al día siguiente se lo entregaría al guardia. Todo se iría engranando. «Poco a poco, voy acercándome», pensó mientras tachaba un día del calendario y aplastaba con el pie la araña que había cometido la imprudencia de pasar por delante de él.
—No puedes evitar aplastarlas, ¿eh? —preguntó Klaus, su compañero de celda.
—¿Por qué? ¿Les profesas una adoración especial?
—Totalmente. No me gustan los mosquitos y deberías saber, Brannigan, que las arañas son como yo.
—Ni que lo digas…
—No olvides que los mosquitos son como las putas. Te chupan la sangre para que te mueras. Y sabes qué les tengo yo reservado a las putas, ¿verdad?
Jack se excusó y prometió que sería más tolerante con las arañas; no quería poner nervioso a Klaus-el-exterminador-de-prostitutas, y menos aún que sus esfuerzos cayeran en saco roto por una estúpida pelea sobre insectos. Lo prometió con sinceridad, y Klaus se tiró un pedo en su apestoso catre repitiendo que iba a redactar un manual sobre «las mil y una maneras de descuartizar a todas las guarras de la galaxia».
«Un día menos…»