¿Y qué ocultaba la víctima en su pasado?
José García era dueño en su tierra de una hacienda de la que vivía sobradamente con su mujer y sus cinco hijos. Pero 15 años antes del crimen, se dio a la bebida y al juego, abandonando sus negocios. Por este motivo, surgieron graves desavenencias con su esposa que provocaron que un día, sin avisar, José García se marchara a Barcelona a vivir su vida, renunciando a todo lo que tenía. De hecho, el extraño personaje surgido de su pasado, que había conseguido localizarle, no era otro que su hijo menor, Antonio, quien en su desesperación, llevado por su cariño filial, le rogó y llegó a amenazar a José sin conseguir que accediera a regresar a la casa, sucediendo finalmente la desgracia que toda la familia había temido.