Pistas
• La mañana del crimen muchas personas del vecindario sabían que las dos chicas, Angustias y María, de 33 y 40 años, respectivamente, estaban solas porque sus ancianos padres, con los que vivían, solían ir los domingos a misa a esa hora. Y aquel día era domingo.
• Cuando la policía llegó hasta el asesino, éste llevaba en la cartera 1.000 pesetas, que eran un auténtico capital por aquel entonces.
• La chica muerta era soltera, bordadora, natural de Navalavaquilla (Ávila). En las épocas que tenía mucho trabajo ganaba bastante dinero, que solía guardar en casa.
• El arma del crimen fue un cuchillo nuevo, de 30 centímetros, desde el principio de la empuñadura hasta la punta de acero. La hoja tenía una longitud de 18 centímetros. El cuchillo fue recuperado por la policía. La hoja estaba doblada en sus tres cuartas partes, especialmente la punta.
• La víctima era una morena atractiva de ojos negros, hacendosa y hogareña.
• Antonio, el atracador, había sido detenido con anterioridad a este crimen y encarcelado por un delito en el que apuñaló brutalmente a su víctima.
• Luis, el enamorado, tenía en su ficha policial un antecedente por malos tratos reiterados a una joven que había sido su novia durante varios años.
• Jesús, su viejo amor, tenía antecedentes de 1950 por revender localidades de fútbol.
• El móvil estaba centrado en dos posibilidades: robo y despecho amoroso.
• El crimen se desarrolló en unos cinco minutos, ante el asombro y terror de todos los vecinos de la finca que escucharon los gritos de las víctimas y no pudieron hacer nada.
• La fallecida, según los médicos forenses, había sido literalmente acribillada a cuchilladas.
• Poco tiempo antes la joven muerta se sentía amenazada hasta el punto de que tenía que salir siempre acompañada de su anciano padre, incluso cuando debía entregar alguna de las prendas que le confiaban para que las bordase.
• En algunas ocasiones había advertido a su familia de que se sentía espiada y seguida. Según contaba, recientemente había tenido que salir corriendo y refugiarse en una carbonería para evitar así que le diera alcance quien, según ella, la perseguía. Algunos que sabían esta historia la tachaban, antes del suceso, de fantasiosa y exagerada.
• En la inspección ocular, los investigadores establecieron con todo cuidado la posición de los cuerpos de las víctimas: Angustias, la fallecida, estaba en el descansillo del segundo piso, en posición decúbito prono (es decir, tendida sobre el pecho, apoyada sobre el vientre) y María en posición sedente, es decir, sentada, sobre uno de los escalones.
• Antonio, el atracador, fue capturado con más de 500 pesetas que pertenecían a un tobo reciente. Junto al dinero se encontró un pantalón manchado de sangre.
• Luis, el enamorado despechado, pese a la ruptura de relaciones solía pasear por los alrededores del domicilio de la víctima. Hay quien dice que no había perdido las esperanzas.
• Jesús había decidido últimamente volver a dedicarse a su antigua ocupación de compraventa de frutas, dejando su empleo de dependiente.