El número trece
En este crimen, el número trece tiene una relevancia especial. La víctima desapareció un día 13, el pueblo más cercano tenía en aquel momento 1.300 habitantes, es decir, una cifra encabezada por el 13; ese mismo número era el que figuraba en el portón de entrada a la finca del crimen porque era el que el ayuntamiento le había asignado. Es decir, tres 13 seguidos, y no serían los únicos. Esta característica distingue claramente este suceso en la historia criminal española.