Más pistas
• Teresa era muy amante del cuidado de su físico. Llamaba la atención con su rostro maquillado, sus ropas elegantes. La base de su distinción era una gracia natural en el rostro, complementada con un cuerpo que se conservaba bien ante el paso del tiempo.
• El gran anhelo durante los meses anteriores a su muerte era quedarse sola en su piso. Probablemente para escapar de la agobiante presencia de su hermano, un hombre adusto, serio, trabajador.
• La víctima conocía a una gran cantidad de hombres. La mayoría de ellos pasaban por ser amigos ocasionales. Muy pocos de esos hombres podrían afirmar que habían tenido con ella una historia con cierta base sentimental. Teresa había permanecido fiel a su idea de no volver a comprometerse ni unirse de forma permanente a ningún otro hombre, por mucho que eso le hubiera valido hasta amenazas de los despechados.