Más sobre los sospechosos
• De Jaime, «El Pirindola», se supo que había desaparecido de la comarca después del crimen, creyéndose que estaba en la gran ciudad gastando como si hubiera recibido una herencia.
• De Pedro, «El Recadero», se conoce que poco después del grave delito se asoció con otra persona del pueblo vecino y juntos establecieron un floreciente negocio.
• De Joaquín, «El Trota», se llegó a saber que había vuelto un mes después de trabajar allí a la finca para hablar con el patrón, pero que llegó de noche y don José no le abrió, ofreciéndole únicamente que durmiera en el pajar y diciéndole que ya hablarían al día siguiente porque por las noches ni recibía, ni salía de casa. Ante aquel desaire, Joaquín no se quedó a dormir y desapareció sin llegar a hablar con el anciano solitario y maniático.