¿Y quién encargó el crimen?
La persona de la que todo el mundo sospechaba desde el principio: Juan Gómez Vallejo, de 46 años de edad, casado, jornalero, padre de ocho hijos, siete con su mujer y uno con Remedios, la hermana de la víctima. Este individuo, apodado «El Jamones», decidió finalmente, según los investigadores, eliminar a su, digamos, cuñado para establecerse en la finca de su propiedad, pero seguro de que si cometía él mismo la muerte sería descubierto en seguida, se aseguró la colaboración del pescador Antonio Domínguez, «Toñín». Fue a buscarle al terminar éste su tarea a bordo del pesquero Pedro y Asunción y le prometió que cuando la mujer con la que mantenía relaciones heredara la finca, le recompensaría largamente. Como parte del trato, ofreció a su sicario pagarle todas las deudas y darle 5.000 pesetas. Puestos de acuerdo, Juan «El Jamones» le entregó a Domínguez un cartucho de dinamita que habría de ser el arma del crimen, pero el asesino material decidió que sería más fácil cometerlo con un cuchillo. Y así lo hizo. El inductor y su «criminal empleado» fueron puestos a disposición judicial.