Solución del enigma
Este crimen se perpetró el 23 de marzo de 1953, en un lugar de paso conocido como «El Chano», en la localidad zamorana de Moralina, cerca de los saltos del Duero, en la margen izquierda de la corriente fluvial, a las seis de la tarde. El viejo guarda había sido alertado, por una de las mujeres que habían requerido sus servicios para que les ayudase a sembrar un pequeño terreno, de que algunos pastores estaban metiendo sus ovejas en pastos del pueblo. Diligente y cumplidor, marchó al encuentro de los infractores, teniendo que caminar varios kilómetros hasta dar con ellos. Al llegar se produjo la desbandada, volviendo los pastores sus rebaños a los términos municipales colindantes. El guarda entonces los persiguió para multarlos por transgredir las normas. Pese a su edad, y debido a su buena forma física, logró dar alcance a uno de ellos, precisamente Eduardo Gonzalo Prieto, con quien mantuvo una fuerte discusión en la que se cruzaron insultos. El encuentro terminó cuando el pastor, que estaba situado en un plano superior, le arrojó una piedra que le derribó, y acto seguido, se echó sobre él, rematándolo con la azada. Este hecho criminal llegó a un punto muerto del que habría de sacarlo un miembro de la Brigada de Investigación Criminal de Madrid, quien tuvo la intuición de que Ángel, al que tantas pruebas habían señalado como culpable resultando inocente, sabía algo muy importante relacionado con el suceso. Logró hacerle confesar que había presenciado, aunque de lejos, el momento del homicidio, explicando que no lo había dicho antes porque había sido amenazado de muerte por Eduardo Gonzalo.