Más sobre los sospechosos
• Carlos, el dueño del bar, era un individuo autoritario que no solía dejar a los clientes que se marcharan sin pagar.
• Pedro, el novio celoso, el día del crimen buscó a Luis, la víctima, para acabar de una vez por todas con los coqueteos con su novia.
• Manuel, el limpiabotas, arrastraba un complejo de inferioridad que le hacía mentir sobre su pasado.
• Extrañamente, el sereno siguió afirmando hasta el final que no había visto sangre en las ropas de la víctima y que no le resultaba familiar como visitante del barrio, aunque luego se supo que era un habitual y que tenía las ropas empapadas en su sangre. Por una de las heridas, se había desangrado.