Pistas
• La víctima fue identificada como Antonio García, de 19 años, soltero.
• Las dos parejas de novios, testigos del crimen, declararon que el agresor, a quien no conocían, había tropezado y dado un pisotón a Julián, uno de ellos, volviéndose amenazador y dando muestra de una gran agresividad.
• La víctima fue definida como un hijo modelo de una familia ejemplar. Su padre, de 44 años, era natural de Pedro Abad, Córdoba, y tenía otros dos chicos. La profesión del padre fue la de mecánico, pero un accidente de automóvil le produjo una fractura de la columna vertebral, lo que le dejó inútil para ese trabajo. Desde entonces era agente de seguros y representante de algunas firmas comerciales. Se declaraba apolítico.
• La víctima tomó el mismo oficio de mecánico que tuvo su padre. Tenía talento como inventor y pese a su juventud había sido capaz de construir un motor y una máquina para fabricar cajas de cerillas. Por las noches asistía a clase a fin de llegar a ser perito industrial.
• Antonio, la víctima, era de carácter apacible y tranquilo y no tenía otra obsesión que aportar a su casa todo lo posible para evitar que su padre tuviera que sacrificarse. Ganaba alrededor de cinco duros diarios.
• Todo el mundo calificó el crimen de absurdo e insensato.
• Julián, uno de los principales testigos del drama, estaba enfermo de los nervios y padecía un tic que alteraba sus facciones.
• Francisco Ortiz, el testigo más importante, al que el agresor puso la pistola en la espalda una vez montada antes de disparar sobre su amigo y víctima, Antonio, declaró que vio cómo el delincuente dirigía la carga de su arma sobre Antonio, creyendo al principio que había dado un tiro al aire pero saliendo de su error al ver a la víctima echarse las manos al cuello.
• Una vez cayó el cuerpo al suelo, el autor del disparo no se detuvo a recoger nada, ni registró los bolsillos de su víctima, lo que indica que su intención fue simplemente deshacerse de ella.