Más pistas
• Manuel era un hombre muy correcto que nunca faltaba a una cita. La última noche de su vida se marchó a su domicilio con mucho sueño y había quedado con sus amigos en ir al cine, pero ni llamó para anular la cita ni se presentó. Sus amigos se quedaron con su entrada sin usar. Pensaron que se había marchado de repente a Valladolid, donde tenía un amigo íntimo, pero seguramente ya estaba muerto.
• Una perra de dos años de edad, que pertenecía a dos hermanas de la escalera, tuvo una extraña actitud prodigando sordos gruñidos junto a la puerta de Manuel, donde se le erizaba el pelo. Ese comportamiento cesó el sábado, cuando la portera y otros vecinos vieron los enseres de la víctima en el portal.
• El cadáver de Manuel fue enterrado completamente desnudo.
• Entre los objetos de valor que le fueron arrebatados a la víctima figuraba una sortija de oro con tres piedras blancas y dos coloradas.
• Las hipótesis policiales más firmes se basaban en la posibilidad de que el móvil hubiera sido el despecho o los celos y que el robo fuera simple consecuencia de un acto desesperado.
• La mano asesina debía de ser una persona de la total confianza de Manuel que aquella noche, pese a lo avanzado de la hora, no pudo esperar para poner en claro algún asunto de relevancia que tenía a medias con la víctima.
• El arma del crimen fue, efectivamente, un cuchillo de cocina, con la singularidad de que el agresor o agresora no lo cogió de la casa de Manuel sino que lo portaba entre sus ropas.