Pero ¿cómo fue descubierto?
La rápida investigación policial estableció que Daniel Sánchez había amenazado de muerte a Manuela, quien no le había hecho mucho caso. Entonces, el asesino, dispuesto a llevar hasta el fin su ciego propósito, se trasladó a la capital, donde localizó a la mujer engañándola al principio respecto a sus intenciones, puesto que gozaron de unas horas de charla y paseo. Incluso la llevó a almorzar a una venta de la carretera de Segovia. De vuelta, la arrastró a la estación de Peñuelas, donde quiso que se sometiera a sus deseos, negándose la víctima, por lo que tuvo lugar la reacción del hombre que terminó con su vida de varios navajazos. El asesino fue detenido de madrugada en casa de una tía suya.
Se entregó sin resistencia y confesó fríamente su delito.