Al fin
Hombres que, con expresión conocida,
saben pensar a fondo,
siempre han pensado ya a fondo;
hombres a quienes no fueron los objetivos —posiblemente posibles—
sino el objetivo final —una sociedad sin cuidados—
lo que situó la meta tras un montón de cadáveres;
hombres que, de la serie de derrotas fechadas
sólo sacan una conclusión: la humeante victoria final
sobre una tierra calcinada;
hombres como los que, en una de las conferencias cotidianas,
después de haber probado la viabilidad técnica de lo más brutal,
deciden la solución final, la deciden
objetiva y virilmente;
hombres con visión de futuro
a los que la importancia persigue,
grandes hombres exaltados
a los que nadie, ningún par de zapatillas cómodas
ha podido retener.
Hombres con altas ideas a las que siguieron hechos bajos,
¿es que estamos finalmente —nos preguntamos— al fin?