Tony: Si realmente quieres hurgar en el pasado, la verdad es que ocurrieron muchas cosas.
Larry: Quiero saber qué pasó en Montana.
Jenna: No sé si estás listo para escucharlo.
Tony: Papá… Nos mudábamos una vez al año. Así que eso no nos brindó gran confianza. Nos convertimos en seres capaces de adaptarse y crecíamos demasiado aprisa.
Jenna: Rara vez teníamos amigos, así que por lo general éramos sólo nosotros dos.
Larry: Yo era un adicto al trabajo. Estaba fuera todo el tiempo.
Jenna: Trabajabas demasiado y cuando venías a casa estabas exhausto.
Larry: Era un padre sólo por momentos, y más allá de lo que se diga, no se puede lograr que los momentos escasos sean de calidad.
Jenna: De todos modos, no me atrevería a decir que mi vida fue horrible.
Tony: No, fue estupenda.
Larry: No cabe duda de que no temíais a la sangre. Todo lo que vosotros habéis pasado vuelve muy triviales los quehaceres cotidianos.
Jenna: Y tú siempre nos respaldaste.
Larry: Has de mirar la parte medio llena de tu copa. Eso nos volvió más fuertes y mucho más unidos que las familias comunes. Pues a nosotros tres nos une un mudo lazo, sin importar que nos separen miles de kilómetros.
Tony: … siempre fue nosotros contra el mundo…
Jenna: Eso es cierto.
Larry: … y así será siempre.