Jenna: Recuerdo cuando Tony se metió de lleno en el consumo de drogas. Creo que fue lo más aterrador que yo haya visto.
Tony: Solía ir a todas partes con un maletín de médico.
Jenna: Nunca había visto a nadie tan deteriorado. Llevaba un martillo en el bolsillo trasero de su chaqueta y lo empleaba si era preciso.
Tony: Golpeaba con él a cualquiera que me importunase.
Jenna: Estabas inmerso en la escena de los moteros y de los piercings en todo el cuerpo.
Tony: Salía con los Ángeles del Infierno, robándole a la gente.
Jenna: Recuerdo una vez en Taco Bell[21] cuando hiciste trizas la ventana de alguien.
Tony: Eso fue diferente. Estábamos Mike y yo. Nos divertíamos un día burlándonos de los tíos del CB, pero nos localizaron y empezaron a arrojar piedras contra nuestro coche. Todos ellos tenían barras y bates de béisbol. Así que Mike y yo salimos con nuestras pistolas y le dijimos:
—Arrojad vuestras armas.
Un tío echó al suelo su barra y el otro se volvió y echó a correr. Mike lo alcanzó a la vuelta de la esquina, en una tienda deportiva, y le disparó a la espalda.
Yo enfundé mi pistola, cogí la barra y lo arrinconé contra el Taco Bell. Alcé la barra y ¡wack!, justo detrás de la oreja. El tío voló y aterrizó sobre una mesa donde una familia almorzaba con niños pequeños.
Jenna: Fue algo muy desagradable, sobre todo que Mike disparase en la tienda de deportes.
Larry: ¿Qué ha sido de Mike?
Jenna: Está muerto. Estabais tan paranoicos por entonces a causa de la adicción a las drogas que, si pasaba un helicóptero, pensabais que os estaba persiguiendo.
Tony: Sí, y nos escondíamos en algún garaje cubierto.
Jenna: Yo siempre os decía que vuestro comportamiento era ridículo. Pero tú me respondías:
—¿Es que no ves a esos tíos? ¿No ves que nos están vigilando?
Selena: Yo estaba ahí y lo recuerdo.
Jenna: Pero tú eras la voz de la razón. Yo te pedía:
—Selena, has de hacer algo, pues va a caer hasta el fondo del pozo.
Selena: Bueno, esa mierda te vuelve paranoico. Un par de meses después de casarnos le dije:
—Es esa droga o yo. Y me escogió a mí.
Tony: ¿Recuerdas a aquel tío que acabó arrancándose la lengua de un mordisco?
Selena: ¿No era el mismo a quien golpeaste porque no quería decir «gárgola»? (Todos ríen.)
Tony: Yo estaba sentado en el camión cuando él pasó y yo le insinué:
—Di «gárgola», di «gárgola». Sólo pronuncia la puta palabra «gárgola». Te desafío a decir «gárgola».
Y diez minutos después él dijo la palabra «gárgola» y eso fue todo.
Selena: Fue como en un dibujo animado.
Jenna: ¡Por Dios, Tony! ¡Estabas loco!
Tony: Sí, eran tiempos salvajes. En varias ocasiones me encontraba tan drogado que ni siquiera reconocía a Jenna.
Larry: Increíble.
Tony: Ahora estoy bastante tranquilo. Adoro los tatuajes. Soy el hombre más familiar del mundo. Me gusta salir con mi familia y jugar con mi hijo. Ya no busco el frenesí de la adrenalina.
Jenna: ¡Cómo han cambiado las cosas!
Larry: Para mejor, cariño. Para mejor.