Las alternativas poco claras
Una vez que una crítica ha sido formulada, a la persona criticada puede resultarle útil pedir a quien se la hace que le proponga un modo de actuar alternativo. A la vez, es responsabilidad del que critica estar preparado para ofrecerlo.
Carolyn, secretaria del gerente comercial de una firma de electrónica, trabajaba con un jefe que la hacía responsable del manejo de sus asuntos, pero no se esforzaba nada en ayudarla a llevarlos bien.
—No me importaba que mi jefe me criticara, ya que sabía qué es lo que cabe esperar. Lo que me molestaba era que jamás me daba un indicio de cómo hacer las cosas con más eficiencia y evitar errores.
Como el jefe de Carolyn pasaba gran parte del día fuera de su despacho, los mensajes y las anotaciones se acumulaban. Carolyn acostumbraba a poner los mensajes, con los nombres y números de teléfono de las personas a quienes su jefe tenía que llamar, en la caja marcada «Entradas» que él tenía sobre su escritorio.
—Pero no siempre se fijaba en lo que había en la caja —relata Carolyn— y cuando no había leído algún mensaje importante o había dejado de ir a una reunión, me echaba la culpa a mí.
»Después de un tiempo empecé a dejarle los papeles directamente sobre el escritorio, y si lo veía entrar solía recordarle que los mirase al volver a su despacho, pero, claro, eso tampoco daba siempre resultados, porque no siempre lo veía. Y a veces, para ser sincera, me olvidaba de advertírselo, así que él seguía culpándome cuando algo se le quedaba sin hacer.
»Intenté incluso tener mi propia lista de cosas para decirle, pero la mayoría de las veces me decía que estaba demasiado ocupado, que lo dejara para más tarde. Y claro, “más tarde”, por lo general, era demasiado tarde. Después de eso, ya simplemente no sabía qué hacer, y empecé a estar tan preocupada por cómo hacerle llegar los mensajes que el resto de mi trabajo empezó a resentirse.
Casi todos podemos entender a Carolyn, porque a casi todos nos han criticado de la misma manera, culpándonos de una situación confusa sin darnos ninguna sugerencia o alternativa referente a la forma de mejorarla. El jefe de Carolyn la criticaba porque no le llegaban los mensajes, pero jamás intentó ayudarla a resolver el problema. Podría haberle sugerido que instalara un tablero para los mensajes en la pared frente a su escritorio, donde él no pudiera dejar de verlo. Podría haberse comunicado telefónicamente con ella a horas fijas, para recibir verbalmente los mensajes. El hecho es que el jefe no completó sus críticas con alternativas válidas para el procedimiento a seguir, y dejó a su secretaria con una sensación de fracaso.