CAMBIO DE PANTALLA

La televisión sigue siendo con diferencia la actividad predilecta de los niños españoles. De acuerdo con un estudio elaborado por Corporación Multimedia en 1997, los pequeños pasan más horas al año delante de la tele (937) que en la escuela (900). El 15 % de la población infantil entra dentro de la categoría de los teleadictos, capaces de dedicarle seis horas diarias a su vicio favorito.

«Si la televisión es tan importante como el colegio, algo habría que hacer —sostiene Eduardo García Mantilla, director del informe—. No se han analizado suficientemente los efectos de un medio que influye de una manera tan decisiva en los niños y que afecta a su léxico y a su capacidad de comunicación».

El ordenador —dicen algunos— puede ser la solución definitiva, no sólo para que los niños vean menos televisión; también para que le cojan el gusto al estudio.

En Estados Unidos, los pequeños le han robado ya el 18 % de tiempo a la televisión para dedicárselo al ordenador. El 40 % de los padres confiesa que la única manera de evitar que sus hijos se pasen horas hipnotizados delante de la tele es sentándoles ante un teclado. El cambio de pantalla, pues, se está gestando entre el aplauso de unos educadores y la preocupación de otros.

Jane M. Healy, la autora de Mentes en peligro, estima que el ordenador, con su tempo acelerado y su profusión de imágenes, puede provocar a la larga el mismo efecto que la televisión y configurar «mentes de dos minutos», necesitadas constantemente de estímulos e incapaces de actividades reflexivas como la lectura.

Healy recomienda, en cualquier caso, que no se siente a un niño delante de un teclado hasta que no haya cumplido los ocho años, cuando ya sepa leer y escribir con soltura. Si se le da a probar antes la «golosina» visual, los libros le parecerán aburridos y será incapaz de fijar la atención en una página sin ilustraciones. El abuso del ordenador, advierte, puede además inhibir la capacidad de socialización de los niños y hacerles más vulnerables a la explotación comercial.

Una opinión muy distinta es la que expresa en Growing up digital (Creciendo digitalmente) Don Tapscott, adalid de la llamada net generation: «Gracias a los ordenadores, estamos ante un modo de aprendizaje radicalmente nuevo, basado sobre todo en el descubrimiento y la participación. Los niños están comenzando a procesar información desde edad muy temprana, y ésa es una grandísima ventaja que repercutirá a la larga en beneficio de esta generación».

Tapscott es de los que aspiran al ideal de «un ordenador en cada pupitre» y es firme partidario del libre acceso a Internet en las escuelas: «Los centros de enseñanza se convertirán en centros de aprendizaje. Y los estudiantes dejarán de recibir pasivamente las lecciones para convertirse en "jóvenes exploradores intelectuales"».

Tercia en la discusión un consumado experto: David Gelernter, profesor de Ciencia Informática de la Universidad de Yale... «Los ordenadores por sí mismos son buenos, pero no conviene albergar demasiadas esperanzas. Lo cierto es que hoy en día los niños tardan más en leer y escribir, se manejan peor con las matemáticas y no saben nada de humanidades. El acceso ilimitado a Internet no va a resolver este problema. Es más, su introducción en las clases desde edad temprana puede más bien ser un elemento de distracción». Como si ya tuvieran pocos.

La vida simple
titlepage.xhtml
sec_0001.xhtml
sec_0002.xhtml
sec_0003.xhtml
sec_0004.xhtml
sec_0005.xhtml
sec_0006.xhtml
sec_0007.xhtml
sec_0008.xhtml
sec_0009.xhtml
sec_0010.xhtml
sec_0011.xhtml
sec_0012.xhtml
sec_0013.xhtml
sec_0014.xhtml
sec_0015.xhtml
sec_0016.xhtml
sec_0017.xhtml
sec_0018.xhtml
sec_0019.xhtml
sec_0020.xhtml
sec_0021.xhtml
sec_0022.xhtml
sec_0023.xhtml
sec_0024.xhtml
sec_0025.xhtml
sec_0026.xhtml
sec_0027.xhtml
sec_0028.xhtml
sec_0029.xhtml
sec_0030.xhtml
sec_0031.xhtml
sec_0032.xhtml
sec_0033.xhtml
sec_0034.xhtml
sec_0035.xhtml
sec_0036.xhtml
sec_0037.xhtml
sec_0038.xhtml
sec_0039.xhtml
sec_0040.xhtml
sec_0041.xhtml
sec_0042.xhtml
sec_0043.xhtml
sec_0044.xhtml
sec_0045.xhtml
sec_0046.xhtml
sec_0047.xhtml
sec_0048.xhtml
sec_0049.xhtml
sec_0050.xhtml
sec_0051.xhtml
sec_0052.xhtml
sec_0053.xhtml
sec_0054.xhtml
sec_0055.xhtml
sec_0056.xhtml
sec_0057.xhtml
sec_0058.xhtml
sec_0059.xhtml
sec_0060.xhtml
sec_0061.xhtml
sec_0062.xhtml
sec_0063.xhtml
sec_0064.xhtml
sec_0065.xhtml
sec_0066.xhtml
sec_0067.xhtml
sec_0068.xhtml
sec_0069.xhtml
sec_0070.xhtml
sec_0071.xhtml
sec_0072.xhtml
sec_0073.xhtml
sec_0074.xhtml
sec_0075.xhtml
sec_0076.xhtml
sec_0077.xhtml
sec_0078.xhtml
sec_0079.xhtml
sec_0080.xhtml
sec_0081.xhtml
sec_0082.xhtml
sec_0083.xhtml
sec_0084.xhtml
sec_0085.xhtml
sec_0086.xhtml
sec_0087.xhtml
sec_0088.xhtml
sec_0089.xhtml
sec_0090.xhtml
sec_0091.xhtml
sec_0092.xhtml
sec_0093.xhtml
sec_0094.xhtml
sec_0095.xhtml
sec_0096.xhtml
sec_0097.xhtml
sec_0098.xhtml
sec_0099.xhtml
sec_0100.xhtml
sec_0101.xhtml
sec_0102.xhtml
sec_0103.xhtml
sec_0104.xhtml
sec_0105.xhtml
sec_0106.xhtml
sec_0107.xhtml
sec_0108.xhtml
sec_0109.xhtml
sec_0110.xhtml
sec_0111.xhtml
sec_0112.xhtml
sec_0113.xhtml
sec_0114.xhtml
sec_0115.xhtml
sec_0116.xhtml
sec_0117.xhtml
sec_0118.xhtml
sec_0119.xhtml
sec_0120.xhtml
sec_0121.xhtml
sec_0122.xhtml
sec_0123.xhtml
sec_0124.xhtml
sec_0125.xhtml
sec_0126.xhtml
sec_0127.xhtml