Capítulo 69

 

Museo Field de Historia Natural.

Chicago, Illinois.

 

—Echen un vistazo a esto —les pidió Vásquez.

En el extremo opuesto de la galería, cuatro enormes bloques de piedra se alzaban detrás de una pared de vidrio.

—¿Qué debo buscar?

A Madison le parecieron simples bloques de piedra, pintados de un insulso color entre marrón y verdoso.

—Mírelo de cerca —insistió Vásquez.

Madison se encaminó hacia el vidrio. Al observarlo de cerca se percató de que la coloración de la piedra era debida a una fina capa de moho que cubría casi en su totalidad la superficie de cada bloque.

—Pintura —dijo el doctor Vásquez—. Los olmecas y los mayas a veces usaban plantas y tejidos animales para crear pigmentos. Existe un bajorrelieve de Chac, el dios maya de la lluvia y el relámpago, en estas piedras. Se encontró en el templo del Jaguar y fue enviado hasta aquí. Las superficies de los bloques están cubiertas de moho atraído por los componentes orgánicos de la pintura.

Sin avisar, Vásquez apagó las luces y dejó la sala en la más absoluta oscuridad.

—Eh, ¿qué pasa? —preguntó Madison.

—Esperen un momento —respondió la voz de Vásquez desde la penumbra.

Encendió una lámpara de rayos ultravioleta situada cerca del centro de la estancia. Al instante un intrincado mural cobró vida en los bloques de piedra.

—Buen truco —alabó Grace.

—Los rayos ultravioleta recogen el contraste de los pigmentos. Por desgracia no puedo atribuirme el mérito de la idea. Los arqueólogos llevan años usando esta técnica.

En el elaborado mural los artistas mayas habían pintado una feroz representación de Chac sentado en su trono. Encima de él, dibujos de estrellas y constelaciones plasmaban la compleja cosmología de los cielos. La constelación de Orión se hallaba centrada sobre el trono.

Sacerdotes ocultos tras máscaras de jaguar ejecutaban sangrientos rituales, atravesando las lenguas de los esclavos con hojas de obsidiana y largos cuernos. A los pies de Chac había multitud de ofrendas: cocodrilos, tortugas, pecanes y jaguares. A la izquierda del trono había una mujer joven con el cuerpo pintado de azul, tendida sobre un altar. Un sacerdote jaguar le había abierto el pecho con un cuchillo y le había arrancado el corazón, que ahora sostenía en alto como ofrenda en sacrificio. Todo el mural estaba lleno de largas líneas de jeroglíficos mayas y números con puntos y barras.

—Dejen que se lo lea —dijo Vásquez—. Dice así: «Los primeros hombres fueron el Pueblo de las Serpientes, que llegó de la costa con su líder, Quetzalcóatl, la Serpiente del Este capaz de curar con una imposición de manos y de recibir a los muertos. Quetzalcóatl poseía grandes conocimientos y hablaba el idioma de la vida y las estrellas».

Vásquez pasó a otro grupo de jeroglíficos:

—«Quetzalcóatl dotó de gran inteligencia a los primeros hombres. Tenían una vista muy aguda. Lograron acumular una gran sabiduría. Observaron las cuatro esquinas del cielo, los cuatro puntos del arco celestial y la redonda faz de la tierra.»

Madison enarcó una ceja.

—«Luego el Corazón del Cielo cubrió sus ojos de niebla y nubló su vista. Con los ojos tapados, sólo podían ver lo que tenían muy cerca. Así, la sabiduría y el conocimiento amasado por estos primeros hombres quedó destruido.»

—Recuerda un poco a la historia de Adán y Eva según se narra en el Génesis —dijo Grace—. La expulsión del jardín del Edén después de que probaran la fruta del árbol de la sabiduría.

—Y no olvides quién habitaba en ese árbol —intervino Madison—: la serpiente.

Vásquez pasó a leer el tercer grupo de jeroglíficos.

—«Quetzalcóatl acudió en ayuda del hombre después de la inundación que puso fin a la cuarta era. Junto con su gemelo, Xolotl, descendió al inframundo y recuperó los cuerpos de los hombres que habían muerto en el diluvio. Trituró sus huesos sobre una piedra como si fueran maíz. Sobre ellos dejó caer su propia sangre y escribió en el lenguaje de los dioses, creando así la carne de la actual era del hombre.»

—Quetzalcóatl regeneró la vida humana a partir de los huesos de los hombres —dijo Madison—. Escribió en la sangre del hombre usando el lenguaje de los dioses. Grace, ¿podría ser esto el origen del Código Génesis?

 

Código Génesis
titlepage.xhtml
Khariel.htm
Codigo_Genesis_split_000.html
Codigo_Genesis_split_001.html
Codigo_Genesis_split_002.html
Codigo_Genesis_split_003.html
Codigo_Genesis_split_004.html
Codigo_Genesis_split_005.html
Codigo_Genesis_split_006.html
Codigo_Genesis_split_007.html
Codigo_Genesis_split_008.html
Codigo_Genesis_split_009.html
Codigo_Genesis_split_010.html
Codigo_Genesis_split_011.html
Codigo_Genesis_split_012.html
Codigo_Genesis_split_013.html
Codigo_Genesis_split_014.html
Codigo_Genesis_split_015.html
Codigo_Genesis_split_016.html
Codigo_Genesis_split_017.html
Codigo_Genesis_split_018.html
Codigo_Genesis_split_019.html
Codigo_Genesis_split_020.html
Codigo_Genesis_split_021.html
Codigo_Genesis_split_022.html
Codigo_Genesis_split_023.html
Codigo_Genesis_split_024.html
Codigo_Genesis_split_025.html
Codigo_Genesis_split_026.html
Codigo_Genesis_split_027.html
Codigo_Genesis_split_028.html
Codigo_Genesis_split_029.html
Codigo_Genesis_split_030.html
Codigo_Genesis_split_031.html
Codigo_Genesis_split_032.html
Codigo_Genesis_split_033.html
Codigo_Genesis_split_034.html
Codigo_Genesis_split_035.html
Codigo_Genesis_split_036.html
Codigo_Genesis_split_037.html
Codigo_Genesis_split_038.html
Codigo_Genesis_split_039.html
Codigo_Genesis_split_040.html
Codigo_Genesis_split_041.html
Codigo_Genesis_split_042.html
Codigo_Genesis_split_043.html
Codigo_Genesis_split_044.html
Codigo_Genesis_split_045.html
Codigo_Genesis_split_046.html
Codigo_Genesis_split_047.html
Codigo_Genesis_split_048.html
Codigo_Genesis_split_049.html
Codigo_Genesis_split_050.html
Codigo_Genesis_split_051.html
Codigo_Genesis_split_052.html
Codigo_Genesis_split_053.html
Codigo_Genesis_split_054.html
Codigo_Genesis_split_055.html
Codigo_Genesis_split_056.html
Codigo_Genesis_split_057.html
Codigo_Genesis_split_058.html
Codigo_Genesis_split_059.html
Codigo_Genesis_split_060.html
Codigo_Genesis_split_061.html
Codigo_Genesis_split_062.html
Codigo_Genesis_split_063.html
Codigo_Genesis_split_064.html
Codigo_Genesis_split_065.html
Codigo_Genesis_split_066.html
Codigo_Genesis_split_067.html
Codigo_Genesis_split_068.html
Codigo_Genesis_split_069.html
Codigo_Genesis_split_070.html
Codigo_Genesis_split_071.html
Codigo_Genesis_split_072.html
Codigo_Genesis_split_073.html
Codigo_Genesis_split_074.html
Codigo_Genesis_split_075.html
Codigo_Genesis_split_076.html
Codigo_Genesis_split_077.html
Codigo_Genesis_split_078.html
Codigo_Genesis_split_079.html
Codigo_Genesis_split_080.html
Codigo_Genesis_split_081.html
Codigo_Genesis_split_082.html
Codigo_Genesis_split_083.html
Codigo_Genesis_split_084.html
Codigo_Genesis_split_085.html
Codigo_Genesis_split_086.html
Codigo_Genesis_split_087.html
Codigo_Genesis_split_088.html
Codigo_Genesis_split_089.html
Codigo_Genesis_split_090.html
Codigo_Genesis_split_091.html
Codigo_Genesis_split_092.html
Codigo_Genesis_split_093.html
Codigo_Genesis_split_094.html
Codigo_Genesis_split_095.html
Codigo_Genesis_split_096.html
Codigo_Genesis_split_097.html
Codigo_Genesis_split_098.html
Codigo_Genesis_split_099.html
Codigo_Genesis_split_100.html
Codigo_Genesis_split_101.html
Codigo_Genesis_split_102.html
Codigo_Genesis_split_103.html
Codigo_Genesis_split_104.html
Codigo_Genesis_split_105.html
Codigo_Genesis_split_106.html
Codigo_Genesis_split_107.html
Codigo_Genesis_split_108.html
Codigo_Genesis_split_109.html
Codigo_Genesis_split_110.html
Codigo_Genesis_split_111.html
Codigo_Genesis_split_112.html
Codigo_Genesis_split_113.html
Codigo_Genesis_split_114.html
Codigo_Genesis_split_115.html