Carta a un joven norteamericano[581]
4 de febrero de 1938
Apreciado amigo:
Su dificultad en comprender la gran controversia sobre los Juicios de Moscú se deriva de una falta de suficiente estudio histórico y experiencia vital. Para cualquiera que conozca la historia y sus leyes, especialmente la de revoluciones y contrarrevoluciones, los Juicios de Moscú no presentan el más mínimo misterio. Usted puede decir, sin embargo, que hay muchas damas y caballeros que a pesar de su madurez y erudición creen o pretenden creer las acusaciones de Moscú. Sí. Pero hay personas que creen que Eva salió de una costilla de Adán y que Cristo alimentó a multitudes con cinco panes y dos peces, cambió el agua en vino, etcétera. Fue para esta clase de gente que se inventaron los Juicios de Moscú.
Es verdad que las personas de mente abierta y sentido lógico son una minoría, pero esta minoría progresista tendrá el privilegio de convencer a la mayoría. Todo progreso genuino se hace de esta manera. Si usted quiere pertenecer a esta minoría debe estudiar el marxismo y la historia de las revoluciones. Aprenderá por ejemplo que la reacción burguesa, burocrática y termidoriana, acusó a Robespierre, Saint-Just, Couthon y a sus amigos[582] —todos ellos revolucionarios firmes— de ser realistas, traidores y agentes de la monarquía británica. Todos fueron guillotinados y la mayoría de la gente de la época creyó que las acusaciones eran ciertas. ¿Quién lo cree ahora?
Mis mejores saludos
León Trotsky