481.
En secreto, Roosevelt fue mucho más lejos. A fines de octubre de 1938, en conversaciones por separado con el ministro británico de Aviación y también con un amigo personal del primer ministro Neville Chamberlain, planteó un proyecto destinado a burlar las Leyes de Neutralidad. Propuso una evasión directa de la legislación recién firmada, y sugirió crear fábricas británicas y francesas de montaje de aviones en Canadá, cerca de la frontera norteamericana. Los Estados Unidos aportarían todas las piezas, dejando sólo el montaje final a Gran Bretaña y Francia. Esta disposición permitiría, técnicamente, que el proyecto se atuviera a la letra de las Leyes de Neutralidad, presumiblemente porque las piezas eran artículos civiles. Roosevelt dijo al emisario de Chamberlain que «en caso de guerra con los dictadores, él contaba con los recursos industriales de la nación norteamericana»482.
El plan de Roosevelt para ayudar a las democracias a restaurar su poder aéreo falló, como era de suponer, aunque sólo fuera por la simple imposibilidad logística de mantener en secreto un esfuerzo de semejante escala. Pero desde entonces el apoyo de Roosevelt a Gran Bretaña y a Francia sólo se vio limitado cuando no fue posible burlar ni superar al Congreso y a la opinión pública.
A comienzos de 1939, en su mensaje sobre el estado de la Unión, Roosevelt identificó a Italia, Alemania y Japón como las naciones agresoras. Aludiendo al tema de su Discurso de la Cuarentena, indicó que «hay muchos métodos que no llegan a la guerra, pero que son más fuertes y más eficaces que las simples palabras para hacer comprender a los gobiernos agresores los sentimientos de nuestro propio pueblo»483.
En abril de 1939, menos de un mes después de la ocupación nazi de Praga, Roosevelt definió por primera vez la agresión en contra de los países pequeños como una amenaza general a la seguridad de los Estados Unidos. En una conferencia de prensa, el 8 de abril de 1939, Roosevelt dijo a los reporteros que «la continuada independencia política, económica y social de cada pequeña nación del mundo tiene un efecto sobre nuestra seguridad y prosperidad nacionales. Cada una que desaparece debilita nuestra seguridad y nuestra prosperidad»484. En un discurso pronunciado ante la Unión Panamericana el 14 de abril dio un paso más al afirmar que los intereses de seguridad de los Estados Unidos ya no podían limitarse a la Doctrina Monroe:
No cabe duda de que en unos cuantos años, flotillas aéreas atravesarán el océano tan fácilmente como hoy cruzan los cerrados mares de Europa. Por tanto, el funcionamiento de la economía de Europa se vuelve, necesariamente, una unidad; en el futuro, ninguna interrupción dejará de perturbar la vida económica en todas partes.
La pasada generación, en cuestiones panamericanas, se ocupó de construir los principios y los mecanismos por los cuales este hemisferio trabajaría de acuerdo. Pero la próxima generación se preocupará por los métodos mediante los cuales el Nuevo Mundo podrá vivir, unido y en paz, con el Viejo