271.
Rusia creyó que tenía que oponerse a lo que interpretó como una maniobra alemana para destruir su posición entre los eslavos humillando a Serbia, su aliada más fiel en la zona. «Quedó patente —escribió Sazonov— que no estábamos ante la decisión precipitada de un ministro miope, tomada por su cuenta y bajo su propia responsabilidad, sino ante un plan minuciosamente preparado y elaborado con ayuda del gobierno alemán, sin cuyo consentimiento y promesa de apoyo nunca se habría aventurado Austria-Hungría a ejecutarlo.»272
Otro diplomático ruso escribiría después, nostálgicamente, sobre la diferencia entre la Alemania de Bismarck y la del káiser:
La Gran Guerra fue la consecuencia inevitable del apoyo que dio Alemania a Austria-Hungría en su política de penetración en los Balcanes, que se combinó con la grandiosa idea pangermánica de una «Europa central» germanizada. En los días de Bismarck esto nunca habría ocurrido. Lo que pasó fue el resultado de la nueva ambición de Alemania de cargar con una tarea aún más compleja que la de Bismarck... pero sin Bismarck