S.M.: Fernando Fernán-Gómez
Fernando Fernández Gómez, más conocido como Fernán-Gómez vio la luz en Buenos Aires, Argentina, el 28 de agosto de 1921. Su apodo procede de su madre, la actriz teatral Carola Fernán-Gómez quien cruzó el "Charco" hacia 1924 rumbo hacia la España valleinclanesca.
Al terminal la Guerra Incivil española, Fernando inicia sus estudios de Filosofía, pero el cuerpo le pedía teatro y decidió subirse a los escenarios debutando como profesional en la Compañía de Laura Pinilos.
Enrique Jardiel Poncela, el autor de moda en los años cuarenta, cuyos éxitos provocaban la envidia de los críticos de entonces, tenía fama de lince y decidió darle una oportunidad a ese actor alto, pelirrojo, de voz grave en "Los ladrones somos gente honrada". Gonzalo Delgrás, al verle, le llamó para darle un papel en "Cristina Guzmán" (1943), al que siguieron multitud de títulos dirigidos por Jerónimo Mihura, Juan de Orduña, Ladislao Vajda, José Luis Sáenz de Heredia y otros que en aquellos años difíciles luchaban como jabatos para levantar nuestra industria cinematográfica.
El primer Fernán-Gómez era un actor de indudable vis cómica, muy polifacético y bastante lúcido, aunque haya voces discordantes que le acusan de divismo. En "El destino se disculpa" (1944) de Sáenz de Heredia, basado en una novela de Wenceslao Fernández Flórez, obtiene buen éxito. No podía faltar en su filmografía el gran Edgar Neville, con su "Domingo de Carnaval" (1945) o "El último caballo" (1950).
Con "La otra vida del capitán Contreras" (1954) de Rafael Gil, Fernán-Gómez es un hidalgo del Siglo de Oro español que es transportado a la España de los años cincuenta. "Faustina" (1956) de Sáenz de Heredia, basado en una revista musical de éste, "Si Fausto fuera Faustina" (1943), fue un divertido diablo emparejado con la bella María Félix.
Su carrera como actor es larga, más de un centenar de títulos, donde encontramos de todo, buenas películas y otras que son mejor olvidar. El propio intérprete se disculpó por ellas, "hay que comer" y lo entendemos.
Más interesante es su carrera como director, una de las más honestas de todo el cine español, muy alejado de hermetismos y populismos. Su debut fue en "Manicomio" (1952), codirigida con Luis María Delgado, un extraño título donde apareció como actor Camilo José Cela. "El mensaje" (1953), estaba ambientada en la Guerra de la Independencia o la Guerra del Francés, como es conocida en Cataluña; "El malvado Carabel" (1955, según la novela de Wenceslao Fernández-Flórez, es un remake de un film de Edgar Neville de 1934).
El díptico "La vida por delante" (1958) y "La vida alrededor" (1959) sobre las vicisitudes de unos recién casados en España (Fernán-Gómez y Analía Gadé) tenía una ironía y un humor neorrealista atípico en aquel cine español del que decían estaba muy alejado de la realidad. Resulta muy curioso, pero estas dos películas fueron un intento de reflejar la problemática real del español medio, algo que en los ochenta no ha hecho absolutamente nadie.
"La venganza de Don Mendo" (1961,) basada en una obra teatral de Pedro Muñoz Seca, fue una de las comedias más hilarantes del cine español de todos los tiempos. Una astracanada repleta de ripios, decorados de papel, guiños al espectador y un humor mordaz inagotable. "El mundo sigue" (1963) fue un melodrama que no tuvo éxito comercial, "El extraño viaje" (1964) fue un título insólito donde Fernán-Gómez no aparecía como actor pero tenía excelentes composiciones de Carlos Larrañaga, Rafaela Aparicio e incluso de Jesús Franco, muy alejado de sus incompetentes films como director.
El resto de la filmografía de Fernán-Gómez es más convencional: "Sólo para hombres" (1960); "Los palomos" (1964); "Ninette y un señor de Murcia" (1965); "Mayores con reparos" (1966); "Como casarse en siete días" (1969); "Crimen imperfecto" (1970); "Yo la vi primero" (1974); "La querida" (1975); "Bruja, más que bruja" (1976), un extraño musical con Emma Cohen, Mary Santpere y Francisco Algora, un cómico de voz cortada que no ha tenido la consideración que se merece; "Mi hija Hidelgart" (1977) sobre una paranoica líder anarquista; "Cinco tenedores" (1979) con José Sazatornil "Saza" donde se reivindica la figura del cornudo; "Mambrú se fue a la guerra" (1985) sobre estos personajes que se pasaron los cuarenta años del franquismo ocultos en sus casas; "El viaje a ninguna parte" (1986), el mejor título de sus últimos años, canto emocionado a los cómicos ambulantes que viajan de pueblo en pueblo; "El mar y el tiempo" (1989); "Fuera de juego" (1991); "7.000 días juntos" (1994) con José Sacristán y breve aparición de Saturnino García; "Pesadilla para un rico" (1996) con Carlos Larrañaga.
En televisión, a Fernando Fernán-Gómez le debemos un excelente mediometraje, "Juan Soldado" (1973) y una serie "El pícaro" (1974) de treinta minutos cada uno basado en el mundillo de la picaresca de nuestro Siglo de Oro.
Su aportación tanto como actor como director es muy importante, por lo tanto es imposible escribir la Historia del Cine Español sin contar con Fernando Fernán-Gómez, uno de sus hombres fundamentales.