Nuestros heroicos pioneros
El día 14 de diciembre de 1896, tras el éxito obtenido en Madrid, el cinematógrafo fue presentado en la Ciudad Condal, en el número 17 de la Rambla Santa Mónica de Barcelona, lugar donde estaba instalado el estudio de los fotógrafos Napoleón, entonces muy célebres, "El regador regado" (L'arrosseur arrossé, 1896) de los hermanos Lumière estaba en esta histórica programación.
Aquellas proyecciones provocaron el interés de un joven fotógrafo, Fructuós Gelabert, hijo de un ebanista, que enseguida comenzó a fabricar con sus propias manos y su habitual pericia el primer tomavistas español con diverso material adquirido en Lyón.
Tras realizar diversos ensayos fílmicos, nunca mostrados en público, Gelabert rueda la primera película argumental española, "Riña en un café" (Barralla en un cafè, 1897), naciendo con ella el cine español. Nuestro pionero filmó hasta 1929 alrededor de 140 películas en diversos cometidos y diferentes géneros, sobretodo documentales, y en 1952 regresó brevemente a las pantallas para rodar un pequeño remake de su primera cinta, perdida hasta esta fecha.
Es en 1905 cuando filma "Los guapos de la Vaquería del Parque" (Els "guapos" de la Vaquería del parc), primera comedia catalana basada en un anuncio, publicado por el ex concejal Montaner en la Prensa de Barcelona, que decía así "Señorita agraciada, con un dote de un millón de pesetas, desea casarse con un joven guapo y elegante. Sitio de la cita, en la "Vaquería del Parque" (Parque de la Ciudadela), de once a doce de la mañana. Las señas serán: llevar una gardenia en el ojal de la americana. yo llevaré un abanico blanco".
Naturalmente en el lugar y hora convenidas se presentaron todos los casanovas barceloneses ávidos de fortuna y buena boda, pero la misteriosa dama no apareció. Gelabert reprodujo esta jugosa anécdota provocando la hilaridad del público quien acudió en masa a las proyecciones para chancearse de tan patosos galanes.
El turolense Segundo de Chomón rodó una película con argumento similar, "Los guapos del Parque" (L'hereu de can Pruna, 1906), pero esta vez con actores, la trama trataba de un adinerado payés (campesino catalán) que busca novia, siendo perseguido por un enjambre de mujeres. (57)
El cómico francés André Deed, en su etapa italiana, también coincidió en este tema con "Tutte amano Cretinetti" (Cretinetti e le donne, 1911), aunque de hecho la versión más celebrada sea la de Buster Keaton en "Siete ocasiones" (Seven Chances, 1925) con la más frenética persecución del slapstick internacional.
Un año después, Gelabert rueda "Los Kikos" (1906), otro corto con un grupo de payasos excéntricos, que llevaban ese nombre artístico, y que trabajaban en el Circo Alegría instalado en la Plaza Cataluña. Con "Cerveza gratis" (Cervesa gratis, 1906), Gelabert reincide con una escena cómica a cargo de un pintor que se venga de un energúmeno, propietario de un kiosko de bebidas, colocándole un rótulo que anuncia "Aquí se da cerveza gratis", llenándose enseguida de gorrones de toda índole.
No más salir de la proyección Macaya y Marro, que eran como los japoneses porque lo copiaban todo, enseguida pusieron en marcha "Se da de comer" (1906), encargándole la realización de nuevo a Segundo de Chomón quien hartándose de tanta banalidad y de la incomprensión que recibían sus películas fantásticas, aceptó una oferta de la Pathé, hizo las maletas y se marchó a París en busca de mejores oportunidades.
Gelabert continuó rodando en Barcelona su larga filmografía, pero con algún que otro asunto cómico, como puede recordarse "Juanito Tenorio" (1908) parodia en befa del célebre drama de José Zorrilla. Otros títulos dignos de recordarse fueron "Los competidores" (Els competidors, 1908), experiencia curiosa por tratarse de un film sonorizado con los actores hablando detrás de la pantalla; "El moscardón" (1908); "Los calzoncillos de Toni" (Els primers caláotets d'en Toni, 1908); "Baño imprevisto", donde Gelabert utilizó por vez primera los rótulos intercalados; "Los Viveskis sense contracte" (Els Viveskis sense contracte, 1912) con la comparsa cómica llamada "Los Viveskis"; "Eclipse de sol" (Eclipsi de sol, 1912); "Por el hilo se saca el ovillo" (1913); "Beby y su circo" (1914) y "Viajar sin billete" (1924).
Paulatinamente el cine catalán le fue volviendo la espalda a Fructuós Gelabert, como se la han dado a muchos otros, demostrando una injusta ingratitud. Finalmente en 1929, nuestro querido pionero dejó de filmar, pero en 1952, a título de homenaje, se rodó una nueva versión muda de la película con la cual se inició en este maravilloso arte que es el cinematógrafo. "Riña en un café" (Baralla en un café, 1952), con cámara de otro gran pionero, Ramón de Baños, también marginado por la industria.
El 25 de febrero de 1955, Gelabert falleció en casa de su hijo Josep. Al entierro sólo asistieron tres personas relacionadas con el mundo del cine, dos distribuidores y Joan Francesc de Lasa, un notorio escritor cinematográfico quien precisamente es el hombre que más ha luchado por su reivindicación, siendo autor de un corto biográfico, "El mundo de Fructuoso Gelabert" (1968) y de una serie de televisión "Una historia del cinema català" (1981) para TVE2.
Por lo que respecta a Segundo de Chomón, otro distinguido pionero, autor de unos cortos impagables dentro del género fantástico, también realizó algún asunto de tema cómico. Ya en su etapa francesa para la Pathé, el genial aragonés rodó pequeños films con André Deed, apodado Boireau o Cretinetti, pero también con el elegante Max Linder, en aquellos años una de las figuras más importantes del cine mundial. "Une poursouite mouvementée" (1909) de Louis Gasnier fue esta colaboración conjunta, llevando la fotografía y los trucos Chomón con su habitual pericia.
Y hablando de Max Linder no debemos olvidar su visita a Barcelona para rodar "Max torero" (Max toréador, 1912), dirigida por el propio actor, causando auténtica conmoción en el público femenino que le acosó durante su estancia en la Ciudad Condal.