Reivindicación de la comedia española
Hasta hace muy poco, la comedia cinematográfica española ha sido uno de los géneros más denostados por la prensa de su propio país, desprecio que en muchos casos no es casual y esconden intereses personales pero también prejuicios culturales. Para nuestros críticos e historiadores, lo divertido es malo porque sí. Lo bueno, lo culto, es lo minoritario y lo serio.
Pero lo más lamentable de esa actitud es que se justifica y se apoya que en otras cinematografías, como la americana, se puedan rodar películas cómicas y en cambio se encuentra mal que los cineastas españoles aborden este género como si éstos fueran ciudadanos de segunda clase. Más vayamos por partes, por ejemplo iniciar nuestro estudio por el principio de nuestra historia. Tras el rodaje de las primeras cintas de Alexandre Promio en Barcelona y Madrid, de la polémica sobre la primera película española que parece ser "El entierro del general Sánchez Bregua" (1897) de José Sellier Loup, o la de los Gimeno rodada meses después en Zaragoza, debemos referirnos a nuestro pionero más ilustre, Fructuïs Gelabert.