Hollywood, la fábrica de los sueños y de las risas

Hablar de cine americano, sin ninguna duda supone hablar de Hollywood, aunque se ignoran injustamente otros centros de producción menos importantes. (16) Hollywood ha sido desde el inicio de la Primera Guerra Mundial la Ciudad de los Sueños para muchas generaciones cinéfilas que se han visto seducidos por sus imágenes, sus estrellas y por su forma de vida proyectadas hacia el fondo de nuestro subconsciente.

No nos olvidemos que las dos guerras mundiales destruyeron las industrias cinematográficas de los países que las vivieron en propia carne, circunstancia que ha aprovechado Hollywood para infiltrarse en los mercados internacionales y en los últimas décadas ha intentado monopolizar la Industria de lo Audiovisual.

El hecho de que las distribuidoras americanas más de una vez hayan jugado sucio en la comercialización de sus películas, razón por la cual se aplican medidas proteccionistas en Europa, no es motivo para ignorar los numerosos valores de sus profesionales. En Hollywood se ha hecho y se está haciendo muy buen cine, ha tenido prácticamente a los mejores cineastas del mundo a su servicio, y lo han sabido vender como nadie. Esta es la realidad. (17)

En el número 6 de la revista "Academia", editada por la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, la redacción se lamentaba con razón del escaso talento demostrado por nuestros productores a la hora de comercializar sus títulos. Los españoles jamás han sabido vender cine, esa es la verdad, por otra parte la mayoría de las publicaciones cinematográficas han pecado excesivamente de un idealismo galopante que a veces cae en el más rotundo fanatismo. Si determinado crítico se obceca en según que teorías fílmicas, el realizador que no las siga es vapuleado sin apelación posible.

Hollywood jamás se rige por caprichos tan particulares, aquí está su grandeza. Errores los ha cometido centenares de veces, la política de los estudios ha sido completamente asfixiante en muchas ocasiones, recuérdense los casos de Louis B. Mayer o Howard Hughes, pero tambien es cierto que sus dirigentes han sabido comprender que el CINE es un ARTE autóctono que nada tiene que ver ni con el teatro, ni con la literatura, ni con la filosofía banal que a nadie interesa.

A veces, los profesionales europeos, sentimos envidia de Hollywood y no es para menos. Una industria bien organizada, que da trabajo continuo a sus actores y técnicos, cuyas películas sólo pretenden una cosa, agradar al público, y donde las epopeyas narcisistas tan propias del cine español carecen de sentido.

En Hollywood siempre se ha rendido culto al individualismo, aunque a veces hayan asomado las orejas del intervencionismo estatal (el Código Hays o la Caza de Brujas), pero debemos recordar que en España este mal ha sido perpetuo durante el franquismo y con la llegada de la socialdemocracia. Son los individuos quienes han creado el cine, nunca el Estado, y el principal receptor del cine norteamericano es el público, verdadero rey del mundo del espectáculo.

El Cine cómico
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