cómicos del mudo
Uno de los actores cómicos más famosos del cine mudo español fue el valenciano Pedro Elviro "Pitouto", de baja estatura pero personaje alegre y vivaz que se convirtió en un secundario imprescindible en toda cinta cómica que se precie. Manuel Noriega le hizo debutar en un papel secundario de "La casa de la Troya" (1924), codirigida por Alejandro Pérez Lugin.
Pitouto apareció después en "La chavala" (1925) de Florián Rey, un sainete de ambiente madrileño donde Florián Rey realizó su última aparición como actor; "Los chicos de la escuela" (1925) del mismo realizador, también está adaptado de una célebre obra de Carlos Arniches;
Ya en plan americanizado, Pitouto protagoniza "El fabricante de suicidios" (1928) de Francisco Elías, un largometraje rodado en exteriores y con muy pocos medios, al estilo de los disparates de Mack Sennett, incluyendo las célebres bañistas a la española que también hacían su aparición. Esta curiosa película fue rodada en cooperativa, en aportación, y la Universal la guardó en sus estanterías para dificultar su distribución, práctica muy extendida en los años ochenta y noventa. Sin embargo la película gustó a los críticos y a los amantes del cine cómico a la americana.
Cuatro años después, en los recién inaugurados Estudios Orphea, se rodó un corto cómico titulado "El último día de Pompeyo" (1932), con Antoñita Colomé, donde Elias, nuestro pionero del cine sonoro en España, volvió a dirigir a Pitouto en otro slapstick a la española.
Un año antes, el incansable valenciano se había desplazado a Joinville (París, Francia) para rodar "Un caballero de frac" (1831) de Roger Capellani y Carlos San Martín. Se trata de la réplica hispana de "Evering Clothes" (1927) de Luther Reed, con Adolphe Menjou, cuyo papel fue recreado por Roberto Rey, un galán habitual en el cine español de los años treinta. Antoñita Colomé también intervino en la versión española rodada en los estudios franceses, donde se rodó también la réplica francesa "Un homme en habit" (1931) de René Guissart y Robert Bossis, con Fernand Gravey.
La experiencia sirvió para que Pedro Elviro contactara con los productores galos y se planteara integrarse en esta cinematografía ante la caótica situación del cine español, así como de la política inestable de la península que iba a desembocar en la caída de la monarquía.
Según mi ilustre colega Joan Francesc de Lasa en sus "Breves notas sobre cómicos y comedia en el cine español", aparecido en la versión española de "La comedia en el cine" de John Montgomery: "Pitouto" fue seguramente el que mayores posibilidades reveló en cuanto a la creación de un tipo original y genuinamente cinematográfico. Sin embargo, Pedro Elviro no tuvo suerte y unas veces imitando a Larry Semon y otras interpretando pésimos guiones, su nombre se fue oscureciendo en nuestras pantallas y entonces Pitouto pasó a Francia y de allí a México".
En México trabajó en películas de Miguel M. Delgado, al lado de Mario Moreno "Cantinflas": "El circo" (1942); "Un día con el diablo" (1945); "A volar, joven" (1947); "El bombero atómico" (1950); "El señor fotógrafo" (1953) Nunca olvidemos que en esta serie de aventuras del "pelao" azteca intervenía el catalán Jaime Salvador como guionista, la colonia española estaba al parecer muy unida en los estudios mejicanos y tanto Pitouto como Angel Garasa eran figuras habituales en estas cintas. Cuando Jaime Salvador realizó "El moderno Barba Azul" (1946) con el genial Buster Keaton, no se olvidó de sus viejos camaradas de la Madre Patria que tuvieron sendas apariciones junto al ángel caído de la pantalla muda.
Otro cómico español del mudo fue José Montenegro, un eminente actor teatral que sufrió una parálisis en las cuerdas vocales que le impedía hablar. Dotado de excelente mímica enseguida fue contratado por el cine silente, apareciendo en unas cuarenta películas antes de su definitiva desaparición con el sonoro: "El regalo de Reyes" (1919 de José Buchs y Julio Roesset; "La inaccesible" (1921) de José Buchs, realizador de los siguientes títulos reseñados; "Carceleras" (1922), segunda versión de la zarzuela de Ricardo R. Flores y Vicente Peydró, la primera la rodó Segundo de Chomón en 1911; "Doloretes" (1923); "Mancha que limpia" (1924); "La medalla del torero" (1924); "Una extraña aventura de Luis Candelas" (1926); "El rey que rabió" (1929)
También apareció en "Estudiantes y modistillas" (1927), "El tren" (1928) y "Gloria" (1930) antes de su definitiva desaparición de las pantallas, falleciendo diez años después.
Actor y realizador Domingo Ceret (Domènec Ceret) nace en Sabadell en 1865 y fallece en Barcelona en 1922. Tras trabajar como viajante, debuta en la escena en 1903. Sus primeros años estuvieron ligados a Fructuós Gelabert, para quién trabajó en "Mala raza" (1912), inspirada en la obra de José Echegaray, el primer escritor español que obtuvo un Premio Nobel.
"El cuervo del campamento" (El corb del campament, 1914), también de Gelabert, es otro film dramático donde el sabadellense tuvo una aparición distinguida. Sin embargo Ceret consiguió gran popularidad como actor y director con su serie "Cuentos baturros" (1916), diecisiete episodios en total, como "El purgante", "El gordo de Navidad", "Sin contrato", "Tenorio moderno" y otros cortos de un humor un tanto simplón. Ambientado en un pueblo imaginario llamado Villagiloca, la serie trataba de un grupo de paletos obtusos que tanto hacían reír a un público analfabeto desgraciadamente muy habituales en la España de principio de siglo.
Hasta 1917, el sabadellense dirigió la productora Studio, fue ayudante de dirección en diversos largos antes de acceder a la dirección. Como tal es autor de "La herencia del diablo" (1918). Otra compañía barcelonesa, la Momo Films, rodó una serie de films del estilo de "Doña Laura y sus pretendientes" (1912) con el cómico Miquel Mas, cuyo estilo era semejante al Salustiano francés.
En Madrid se rodaban "Del Rastro a la Castellana" (1925) de Eusebio Fernández Ardavín, "Benítez quiere ser torero" (1910), "Los efectos del betún" (que no tiene fecha), "Es mi hombre" (1927) de Carlos Fernández Cuenca, gran erudito que sin embargo dirigió cuatro películas muy espaciadas en el tiempo. Recordemos al conde de Vilana quien en 1912 se dedicó a filmar cortos cómicos como "Las aventuras del Pollo Palomeque" y "Los sueños de Palomeque" protagonizados por un actor llamado precisamente Joaquín Martínez Palomo.
La mayoría de estas películas se han perdido para siempre. La España de entonces no estaba industrializada, salvo Euskadi y Cataluña, por lo tanto era imposible que nuestro cine pudiera montar una industria como la francesa o la italiana (de Hollywood es mejor olvidarnos).
A finales de la década de los veinte apareció el cine sonoro en Hollywood, evento que cogió desprevenidos a los cineastas españoles. Entonces no existía el doblaje y el público del país rechazaba radicalmente las películas habladas en idiomas extranjeros. Era la ocasión perfecta para desbancar al cine americano, entonces predominante, pero como no hubo respuesta positiva por parte de nuestros profesionales, los americanos no dudaron en tomar la iniciativa e iniciaron la producción de versiones en castellano de sus éxitos del momento.
Escritores y actores españoles viajaron hacia Joinville (París) o el mismo Hollywood para trabajar en estas películas que muchos desprecian por considerarlos productos híbridos, aunque yo encuentro algo exagerada tal afirmación. En aquel tiempo destaca la labor de algunos cómicos de Hollywood como Buster Keaton, Stan Laurel y Oliver Hardy, Charley Chase, Thelma Todd e incluso Harry Langdon de rodar ellos mismos las versiones españolas de sus películas, aunque con evidentes esfuerzos para aprenderse de memoria la transcripción figurada de sus textos.
Siempre ha habido intentos de crear una industria cinematográfica en España, aunque el mas loable se realizó en Barcelona con la llegada del sonoro, Camille Lemoine y Francisco Elías crearon los Estudios Orphea en 1932, instalados en la montaña de Montjuich que domina la ciudad. Allí se rueda la primera película hablada en catalán,(58) "El café de la Marina" (1933) de Domènec Pruna, basada en una obra de Joan de Segarra, con Pere Ventayols y Gilberta Rougé; el jovencito Miguel Iglesias Bonns rodaba entonces cine amateur e Ignacio F. Iquino (nacido en Valls, el día 21 de julio de 1910) funda en 1934 la productora Emisora Films.
El primer largometraje hablado en español fue sin duda "El misterio en la Puerta del Sol" (1929) de Francisco Elías, experimento que resultó fallido.(59) Tras su estancia en Francia, ya instalado en Barcelona, Elias dirige un corto con Pitouto, "El último día de Pompeyo" (1932). Gracias al ingeniero catalán José María Guillén García se pudo por fin dominar el invento de Lee de Forest, inventor del cine parlante. (60)
Elias había tenido la inmensa suerte de aprender cine en los Estados Unidos, de la mano del mismísimo David Wark Griffith, con quién colaboró en dos de sus films: "Las dos tormentas" (Way Down East, 1920) y "Las dos huerfanitas" (Orphans of the Storm, 1921), ambas con Lillian Gish. En Nueva York, Elías rodó un corto cómico, "A Perfect Fitz" (1920) con Manuel Noriega como protagonista, sobre las desventuras de unos inmigrantes españoles en la ciudad de los rascacielos.
Pero fue la nueva versión de "Carceleras" (1932) de José Buchs, el primer triunfo de los Estudios Orphea. Raquel Rodrigo y Pilar Soler fueron las protagonistas de esta popular zarzuela donde destacó el cómico Antonio Gil Varela, más conocido como Varillas.