cómicos británicos
De los actores cómicos procedentes de las islas británicas, exceptuando evidentemente a Chaplin y Laurel, posiblemente sea Terry-Thomas (1912-1990) uno de mis favoritos. De alta estatura, caracterizado por una separación entre sus dientes incisivos, este actor inconfundiblemente británico ha brillado generalmente en papeles secundarios y sobretodo en villanos un tanto estirados pero nunca antipáticos.
Uno de sus primeros films fue "Helter Skelter" (1949) de R. Thomas; destacando a continuación en múltiples comedias de modesto presupuesto como "Estoy bien, Jack" (I'm All Right Jack, 1959) de John Boulting; "El mundo loco de dos caraduras" (Kill of Cure, 1962) de George Pollock; "Despiste ministerial" (Carlton-Browne of the F. O., 1959) de J. Dell y Roy Boulting; "Make Mine Mink" (1960) de Robert Asher.
Al llamar la atención de los productores del otro lado del Atlántico, Terry-Thomas pasó a convertirse en un secundario de lujo generalmente en películas de ambiente inglés. En cierto modo vino a ser la faceta cómica de nuestro Fernando Rey, a quien el cine americano contrataba para interpretar europeos en películas "serias", mientras que Terry-Thomas era el europeo en las cómicas.
No olvidemos su aportación al cine infantil, "El pequeño gigante" (Tom Thumb, 1958) de George Pal, basado en Pulgarcito, y uno de los cuentos incluidos en "El maravilloso mundo de los hermanos Grimm" (The Wonderful World of the Brothers Grimm, 1962) de Henry Levin y George Pal. Concretamente en este último film citado, Terry-Thomas fue un caballero andante un tanto fantasmón que luchaba contra un dragón, que finalmente mataba su escudero (Buddy Hacket, otro cómico americano), atribuyéndose él mismo la hazaña.
En plena popularidad fue llamado por Stanley Kramer para un papel en su espectacular "El mundo está loco, loco, loco" (It's a Mad, Mad, Mad, Mad World, 1963), pero más jugoso fue su mayordomo tan inglés como misógino en "Cómo matar a la propia esposa" (How to Murder Your Wife, 1964) de Richard Quine, junto a Jack Lemmon y la italiana Virna Lisi en su breve carrera en Hollywood. En esta película Terry-Thomas detestaba a tan bella mujer, pero tal vez para reconciliarse con ella repitió en "Arabella" (Arabella, 1967) de Mauro Bolognini.
Más celebridad obtuvo con sus villanos cómicos en dos superproducciones británicas de Ken Annakin: "Aquellos chalados con sus locos cacharros" (Those Magnificent Men in Their Flying Machines, 1965) y "El rally de Montecarlo y toda su zarabanda de antaño" (Montecarlo Rally and All That Jazz, 1968). Ambas son dos disparatadas cintas repletas de carreras, ambientadas a principios de siglo con muchos gags y buen humor.
Así, convertido en actor verdaderamente internacional, Terry-Thomas dará la vuelta al mundo en producciones de todos los países siempre en composiciones diversas, extraordinariamente divertidas: "Bésame y no me mates" (Kiss the Girl and Make Them Die, 1966) de Henry Levin, parodia del bondismo; "La gran juerga" (La grande vadrouille, 1966) de Gerard Oury, con los franceses Bourvil y Louis de Funès; "La herencia de los Munsters" (Munsters Go Home!, 1966) de Earl Bellamy, como un mezquino pariente inglés de tan divertida familia; "Asesinos por kárate" (The Karate Killers, 1967) de Barry Shear, junto a Robert Vaughn y David McCallum, los agentes de CIPOL; "Diabolik" (Diabolik, 1967), uno de los mejores films de Mario Bava; "Chiflados del espacio" (Jules Verne's Rocket to the Moon, 1967) de Don Sharp, versión humorística de Julio Verne; "Anoche cuando se apagó la luz" (Where Were You When the Lights Went Out?, 1968) de Hy Averback, una comedia con Doris Day; "Un atraco de ida y vuelta" (Uno scacco tutto matto, 1968) de Robert Fiz; "¿Cual de las trece?" (Una su 13, 1969) de Nicolas Gessner y Luciano Lucignani; "Ella, ellos y la ley" (Un omicidio perfetto a termine di legge, 1972) de Tonino Ricci; "La mosca hispánica" (The Spanish Fly, 1975) de Bob Kellet.
En sus últimos años como actor, quiso ampliar su registro con papeles más serios: "El abominable Dr. Phibes" (The Abominable Dr Phibes" (1971) de Robert Fuest; "El regreso del Dr. Phibes" (Dr. Phibes Rises Again, 1972) de Robert Fuest y "La bóveda de los horrores" (Vault of Horror, 1972) de Roy Ward Baker. Una cruel enfermedad le apartó del cine, malviviendo hasta el final de sus días.
Terry-Thomas nunca fue una estrella, ni lo pretendió ser. Pero siempre componía ese personaje que el público apreciaba muy de veras porque su mera aparición en la pantalla despertaba inmediata simpatía, una simpatía que nunca gozaron otros cómicos británicos que sí obtuvieron el estrellato como Norman Wisdon.
De baja estatura, excesivamente gesticulante, Norman Wisdon se convirtió a lo largo de diecinueve películas en el histrión por excelencia del cine inglés, aunque sus producciones siempre se vieran perjudicadas por la modestia de su presupuesto. Tras debutar en "Trouble in Store" (1953) de John Paddy Carstairs, rodó varias películas con este director, "Diplomático último modelo" (Man of the Moment, 1955) y "Esa perra vida" (Up the World, 1956), etc.
Tal vez el mayor defecto de Norman Wisdon era que su personaje era demasiado estúpido, es decir que basaba su comicidad en las tonterías más que en los efectos, bastante pobres de imaginación. Dirigido por Robert Asher se dedicó a llenar las salas de público, aunque su éxito fuera de su país fuera muy inferior al obtenido en Inglaterra: "Follow a Star" (1959); "Zafarrancho en la marina" (The Bulldog Breed, 1960); "El tigre de Scotland Yard" (On the Beat, 1962), su película favorita; "Enfermero a la fuerza" (A Stitch in Time, 1963); "Pájaro mañanero" (The Early Bird, 1965) y "Repórter a la fuerza" (Press for Time, 1966), entre otras fueron la demostración de su falta de genio. Tras aparecer en "The Night They Raided Minsky's" (1968) de William Friedkin, el menudo cómico se retiró al condado de Sussex, en su casa de estilo español donde vivía apartado del mundo artístico.
El film de Friedkin, descubierto en televisión como "La noche en que se inventó el strip-tease", muestra una faceta más seria del menudo cómico británico, aquí en su mejor aparición ante las pantallas. Ambientado en el mundo del "music-hall" neoyorquino, Norman Wisdon era un actor especializado en graciosos números cómico musicales al lado de un insólito Jason Robards jr., suspirando por el amor de la deliciosa Britt Ekland quien ejecuta un inesperado strip-tease que deja atónito al público que no da crédito de lo que ve.
Pero este film no tuvo éxito comercial. El pequeño Norman tuvo más suerte en TV, en el programa "Little Bit of Wisdon", ya que se trata de un caso de comicidad de consumo interior donde Norman tuvo a su clientela predilecta. Las nuevas generaciones le han olvidado completamente y en España nunca interesó demasiado. Sus películas, cuando se estrenaban, iban a parar a los cines de programa doble y en las salas de barrio o de pueblo, con públicos poco exigentes donde al menos reían algunas de sus gracias.
De la misma línea, Eric Morecambe y Ernie Wise, fue la pareja de películas de poca monta con un humor simplón: "El rey de los agentes 00" (The Intelligence Man, 1964) de Robert Asher; "Playas de la Riviera" (That Riviera Touch, 1966) y "La revolución de las mujeres" (What Happened a Campo Grande, 1968) ambas de Cliff Owen. Tampoco vale la pena perder el tiempo con ellos.
El 20 de abril de 1992 fue hallado muerto Benny Hill, tenía 67 años. Tras sus pasos por el vodevil y el cine alcanzó su mayor gloria en su humor chispeante en la televisión británica. Rodó pocas películas, algunas ya comentadas en otro lugar, como "Aquellos chalados en sus locos cacharros"; "Un trabajo en Italia" (The Italian Job, 1969) de Peter Collinson, con aparición del comediógrafo y actor Noel Coward. y "Chitty, chitty, bang, bang" con Dick Van Dyke. "Lo mejor de Benny Hill" (The Best of Benny Hill, 1974) de John Robins no es más que una selección de sus gags televisivos montados sin ninguna estructura cinematográfica.
Evidentemente Benny Hill, con un humor a ratos grosero, no era hombre de cine pero sí de televisión donde triunfó también Leonard Rossiter y Rowan Atkinson, célebre por "El asombroso Mr. Bean" y "Las terribles historias de Mr. Bean", destacando en cine su sacerdote patoso en "Cuatro bodas y un funeral" (Four Weddings and a Funeral, 1994) de Mike Newell, con Hugh Grant y Andie McDowell. El mismo John Robbins dirige la versión para la pantalla grande de la serie "Un hombre en casa" (Man About House, 1974), sobre un joven que convive con dos muchachas y unos vecinos un tanto quisquillosos, protagonistas de otra serie y otro largometraje similar, "Los Roper" (George and Mildred, 1980) de Peter Frazer-Jones, con Yootha Joyce y Brian Murphy.
"Confesiones de un instructor" (Confessions of a Driving Instructor, 1977) de Norman Cohen, con Robin Askwith y "Confesiones de un taxi driver" (1977) de Stanley Long, con Barry Evans, son ejemplos de un cine provinciano y tontorrón que aparecen en todos los países del mundo.
Margaret Rutherford (1892-1972) era un personaje de más clase. Profesora de piano y declamación, debuta en "Talk of the Devil" (1936) de Carol Reed, convirtiéndose en una secundaria de lujo en títulos como "Un espíritu burlón" (Blithe Spirit, 1945) de David Lean, adaptado de una comedia del ya mencionado Noel Coward, "Passport to Pimplico" (1949) de Henry Cornelius, "La importancia de llamarse Ernesto" (The Importance of Being Earnest, 1952) de Anthony Asquith, según Oscar Wilde, "The Smallest Show on Earth" (1957) de Basil Dearden, parodia de un film de Cecil B. De Mille. (11) Pero fue en su caracterización como Miss Marple, la anciana detective de Agatha Christie donde Margaret Rutherford consiguió mayor popularidad.
Nacido en Londres, año 1914, Alec Guinness se convierte rápidamente en uno de los más sólidos prestigios de la cinematografía británica. Actor versátil, capaz de componer tanto al truculento Fagin de "Oliver Twist" (Oliver Twist, 1948) como al emperador Marco Aurelio de "La caída del Imperio Romano" (The Fall of the Roman Empire, 1964), Guiness se convirtió en uno de los protagonistas preferidos de la comedía Eailing, destacando sus brillantes composiciones en "Oro en barras" (The Lavander Hill Mob, 1951) de Charles Crichton, "El hombre vestido de blanco" (The Man in the While Suit, 1951) de Alexander McKendrick, "El quinteto de la muerte" (The Lady Killer, 1955) del mismo director, junto a Peter Sellers y Herbert Lom, con la banda más patosa de los bajos fondos que pueda recordarse.
Destaca sobretodo sus ocho papeles distintos en "Ocho sentencias de muerte" (Kind Hearts and Coronets, 1949) de Rober Hamer, obra ejemplar de ingenio y elegancia. Alec Guinness no quiso especializarse en papeles cómicos, tal vez le iban mejor los dramáticos, al contrario de Peter Sellers. Sin embargo su aportación al cine inglés y, sobretodo, al internacional es indiscutible convirtiéndose en un auténtico maestro de actores.
"¿Qué hago yo aquí si mañana me caso?" (1994) de Martin Clunes, y protagonizada por el propio director, es uno de los últimos éxitos del humor británico. Un vendedor de juguetes (Martin Clunes) se despierta de su borrachera, tras una espectacular despedida de soltero, desnudo en una playa y sin dinero. Se trata de una broma pesada de un rival. Tiene tres días para acudir a la boda.