La comedia terrorífica
La parodia del género terrorífico es un filón inagotable desde la época de Max Linder, aunque no siempre se acierte. "Dr. Heckyl y Mr. Hype" (Dr. Heckyl and Mr. Hype, 1982) de Charles B. Griffith, con Oliver Reed y Jackie Coogan, es una torpe producción Cannon sobre el desdoblamiento de la personalidad. Sólo nos queda destacar que se trata de una de las últimas apariciones cinematográficas de Jackie Coogan, aquel niño de mirada triste que apareció en "El chico" (The Kid, 1921) de Charlie Chaplin, cuya carrera posterior ha sido bastante mediocre. "Dr. Jekyll y Ms. Hyde" (Dr. Jekyll & Ms. Hyde, 1995) de David Price, con Sean Young y Tim Daly, es otro desatino perpetrado sobre la novela de Stevenson. Esta vez Jekyll se convierte en mujer.
"Transylvania 6-5000" (Transylvania 6-5000, 1985) de Rudy de Luca, con Jeff Goldblum y Carol Kane es una lamentable parodia del género terrorífico, de cuyo naufragio sólo se salva el excelente físico de Geena Davis, en el papel de una vampira muy sexy. El resto es olvidable. En cambio "Bitelchús" (Beetlejuice, 1988) de Tim Burton, con Michael Keaton, es mucho más divertida. Se trata de un fantasma especialista en asustar a los humanos más molestos y engreídos. Geena Davis vuelve a seducirnos y la sensual Winona Ryder se nos rebeló como uno de los mitos cinematográficos más importantes de los años noventa.
"Un hombre lobo americano en Londres" (An American Werewolf in London, 1981) de John Landis es una lamentable payasada que ha obtenido un inmerecido prestigio por parte de cierta prensa, el esplendor de la Universal y la Hammer queda ya demasiado lejos.
La familia Addams había adquirido gran celebridad en las tiras cómicas de Charles Addams en "The New Yorker", destacando por su humor macabro y subversivo. El éxito no tardó en catapultarles a la pequeña pantalla con la serie "La familia Addams" (The Addams Family, 1964-65) de la que se rodaron sesenta y cuatro episodios en blanco y negro, más una secuela en color de hora y media.
John Astin era el patriarca, llamado curiosamente Gómez, un galán de aire siniestro muy enamorado de su esposa Morticia (Carolyn Jones). Jackie Coogan, aquel entrañable Chiquilín del cine mudo y principios del sonoro, era un impresentable tío Fester, apodado tío Cosa en la versión doblada en los estudios portorriqueños. Ted Cassidy fue el larguirucho mayordomo Lurch, Blosson Rock la abuela, Ken Weatherwax el retoño Pugsley y Lisa Loring su hermana Wednesday.
"La familia Addams" se convirtió en una serie de culto que periódicamente se repone en las cadenas norteamericanas, compitiendo con otra serie similar de la cadena rival, la CBS, "La familia Munster" (The Munsters, 1964-66) de la que se rodaron 70 episodios de la que hablaremos más adelante. "Halloween With The Addams Family" (1977) fue una versión mucha más dura del corrosivo humor de Charles Addams, evitando caer en la perspectiva familiar que en cierta forma podrían lastrar esos telefilmes. Astin, Jones y Coogan volvieron a sus personajes célebres, esta vez arropados con un brillante color. Desgraciadamente no hubo más revivales porque la bella Carolyn Jones falleció de càncer en 1983 y Jackie Coogan nos abandonó un año después.
Hanna y Barbera también se interesaron por los Addams, creando una serie de animación con los mismos personajes que no hicieron más que reavivar la nostalgia por los episodios originales, sobretodo porque daban una visión más infantil al igual que "The Mini Munsters" un mediometraje de una hora, rodado por la ABC-TV, en dibujos animados con los mismos personajes de la serie de la CBS.
Al llegar los años noventa, la nostalgia nos devolvió de nuevo a tan peculiar familia esta vez a todo color y con un reparto de lujo; Anjélica Huston (Morticia), Raúl Julia (Gómez), Christopher Lloyd (tío Fester), Christina Ricci (Miércoles o Wednesday), Jimmy Workan (Pugsley), Judith Malina (Granny, la abuela) y Carel Struycken (el mayordomo Lurch). "La familia Addams" (The Addams Family, 1991) de Barry Sonnenfield fue el éxito más espectacular del año, razón por la cual se inició una secuela dirigida por el mismo realizador y con Carol Kane sustituyendo a Judith Malina en el papel de la abuela: "La familia Addams: la tradición continúa" (Addams Family Values,1993).
En ambas películas se realiza una ácida crítica de la sociedad americana. En el segundo título, los niños Addams son enviados a un campamento de verano con unos monitores cursis que desprecian a los americanos no anglosajones. Los "Wasp" (44) quedan completamente ridiculizados, sobretodo cuando la bella rubia Joan Cusack desea casarse con el impresentable tío Fester. Su maldad es superior a la de tan original familia.
La valía de los Addams consiste en que son unos personajes que dicen lo que otros se callan, son descarados y extravagantes. En cambio, la familia Munsters está formado por unos monstruos simpáticos y amables. Herman es un monstruo de Frankenstein, aunque se supone que no es el mismo que aparece en la novela de Mary W. Shelley. La esposa Lily y su padre el Abuelo son vampiros de la familia Drácula, y el hijo Eddie es un licántropo. Marilyn, la oveja blanca de la familia, es una sobrina "normal", una belleza que siempre atraerá a los muchachos casaderos del barrio que acudirán a buscarla a la lúgubre mansión, pero cuando se topan con el gigantesco patriarca sufrirán tal impresión que huirán despavoridos.
La serie de televisión enseguida se hizo muy popular, incluso más que los Addams. Rodada en un delicioso blanco y negro, reproducía a la perfección la atmósfera de las viejas cintas de la Universal. Fred Gwynne era un estupendo Herman Munster, sabía combinar perfectamente la comicidad con una presencia impresionante. Yvonne de Carlo y Al Lewis eran los vampiros caricaturescos, la primera siempre enamorada de su "hermoso" marido y el suegro siempre regañando con su yerno. Butch Patrick era Eddie, un hijo ejemplar, y Marilyn, la oveja blanca de la familia, una chica encantadora interpretada por diversas actrices: Beverly Owen, Pat Priest, Debbie Watson y Jo McDonnell.
Al acabar la serie, tras rodarse setenta capítulos de 25 minutos verdaderamente antológicos, se tuvo la feliz idea de despedirla con un largometraje a todo color para la pantalla grande, rodado en la vieja Inglaterra, y el equipo se trasladó a la isla en busca de nuevos ambientes. "La herencia de los Munsters" (Munster, Go Home!, 1966) de Earl Bellamy es una impagable adaptación cinematográfica con excelentes momentos de humor. Los Munster heredan un castillo en la Gran Bretaña, razón por la cual cruzan el Atlántico para ocuparse de sus nuevas posesiones. Sin embargo, en su interior se esconden unos estafadores de moneda (el genial Terry Thomas) quienes tomándolos por palurdos yanquis pretenderán asustarles, pero no más verles con sus impresionantes aspectos huirán como alma lleva el diablo.
La nostalgia motivó que se rodara años después un segundo largo, esta vez para televisión. "The Munster' Revenge" (1981) de Don Weis. Fred Gwynne, Yvonne de Carlo y Al Lewis repitieron sus papeles de antaño, fue como un reencuentro emocionado con sus viejos amigos.
Si esta secuela fue un éxito para sus fans, no lo fue en cambio "Los Munsters de hoy" (The Munsters Today, 1988), una serie de media hora en color, con un reparto distinto y unos guiones endebles. El casting estaba completamente equivocado: John Schunck es un Herman descafeinado, Lee Meriwether era la única que salía bien parada con su vampírica Lily Munster, en cambio Howard Morton fue un abuelo apayasado y Jason Marsden un Eddie un tanto afeminado. Hilary Van Dyke la nueva Marilyn, era una actriz muy simpática pero que igual podría aparecer en esta serie como cualquier otra.
Producida por John Landis, "Here Come the Munsters" (1995) de Robert Ginty fuen un remake mucho más afortunado con Edward Herrmann como Herman, Robert Morse como Granpa Drácula y Veronica Hamel como Lily Dracula. Más que una secuela de las anteriores series, se trata de una pre secuela pues nos muestra la vida de los monstruos en Transilvania y su posterior emigración a los Estados Unidos.
El día 2 de julio de 1993, Fred Gwynne falleció a los 66 años de edad. Aquel día tuvimos la impresión de que un viejo amigo nos había abandonado para siempre. Su Herman Munster es un personaje irrepetible, aunque no podemos olvidar otras impagables apariciones suyas, destacando por encima de todas la de "Cotton Club" (Cotton Club, 1984) de Francis Ford Coppola.
Rick Moranis es uno de los actores cómicos más habituales en la última década, aunque generalmente abunden en su filmografía las apariciones secundarias. Fue protagonista de "La tienda de los horrores" (Little Shop of Horrors, 1986) de Frank Oz, remake de un film de 1960 que Roger Corman rodó en dos días y una noche.
Wilbur (Moranis) se encuentra con una planta carnívora que crece desmesuradamente, una planta poco corriente ya que viene del espacio exterior y convencerá a su apocado cuidador de que si le da de comer carne humana conseguirá todo aquello que busca en la vida, el amor y la fortuna. La productora cambió el final de la película por considerarlo tétrico y poco comercial, pero quedan excelentes momentos musicales y la aparición impagable de Steve Martin como dentista sádico. (45)
En el díptico producido por Walt Disney, "Cariño, he encogido a los niños" (Honey, I Shrunk the Kids, 1989) de John Johnston y "Cariño, he agrandado al niño" (Honey, I Blew Up the Kid, 1992) de Randal Kleiser, Rick Moranis y Marcia Strassman son un matrimonio que viven una serie de vicisitudes a causa de los experimentos del marido. Si en el primer film su torpeza provoca la disminución del tamaño de los retoños, quienes verán convertida su casa en una especie de jungla, en el segundo el pequeñín crecerá de forma desmesurada provocando gran revuelo entre la población. Ambas cintas, de corte familiar y amable, disfrutan de buenos efectos especiales y unos guiones entretenidos y simpáticos.
"Los Picapiedra" (The Flinstone, 1993) de Brian Levant, con John Goodman como Pedro Picapiedra y Rick Moranis como Pablo Mármol es un curioso viaje a una improbable prehistoria repleta de las comodidades modernas. Basado en una serie de televisión, que ya engendró un largometraje de animación, "El superagente Picapiedra" (The Man Called Flinstone, 1966) de William Hanna y Joseph Barbera, la versión con personajes reales resulta divertida sobretodo por el esfuerzo de los actores intentando moverse como si fueran los dibujos originales, todo un mito de la cultura moderna.
Los años setenta y ochenta conoció una serie de lujo sobre Supermán, el Héroe de Acero, pero desgraciadamente una versión musical que triunfó en Broadway sólo fue adaptada para televisión, "It's a Bird, It's a Plane, It's Superman" (1975) de Jack Regas, con Lesley Ann Warren y canciones de Charles Strouse y Lee Adams ("Annie", "Un beso para Birdie"). Tal como cantaba el superviviente de Kripton, "Mi oficio consiste en hacer el bien", lástima que Richard Lester no lo haya llevado a la pantalla grande como hizo con sus impagables versiones para los Salkind.
Asimismo en televisión, la serie "Lois y Clark: las nuevas aventuras de Supermán" (Lois & Clark: the New Adventures of Superman, 1994-96), con la simpática pareja Dean Cain y Teri Hatcher, aportaron un delicioso aire de comedia a las hazañas del superviviente de Kripton.