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En casa de Jacques. Fuma un partagás mientras bebe una copa de oporto. A la derecha, sobre su escritorio, las hojas de su próxima novela están cuidadosamente ordenadas. Mobiliario Enrique II. Cueros cordobán. Algunos cuadritos en grandes marcos de madera (no se llega a ver si es ébano o roble). Zócalo de madera a lo largo de las paredes.

Entra su sirviente.

MANDADO

Señor, un señor pregunta por el señor.

JACQUES

¿Qué quiere?

MANDADO

Es un periodista del Gaulois. Quisiera escribir una noticia sobre el señor con la colaboración del señor.

JACQUES

¡Que entre!

Entra. Se trata de

MORCOL

Señor, excuse usted que me excuse.

JACQUES

Por favor, por favor. Yo trabajo para la posteridad, pero no desdeño ni desprecio a los gacetilleros. Siéntese, mi querido amigo. Mandado, oporto para el señor.

Morcol se sienta y bebe su oporto. Chasquea la lengua y mira fijamente el partagás.

JACQUES

Querido amigo, es usted un sibarita.

Le ofrece un partagás. Morcol roe un extremo, enciende el otro y subsiguientemente exhala humo.

JACQUES

Y bien, mi querido amigo, ¿qué buenos vientos le traen por aquí?

MORCOL

El viento norte, maestro, ¡el mismo que llevará el globo aerostático de su fama hacia el Mediterráneo de la gloria! Y, para empezar, hablemos un poco de su obra. ¿Es cierto que tiene por héroe a un tal Mick Haropronto?

JACQUES

¿Mick Haropronto? En absoluto. Se llama Adalbert de Chamissac-Piéplu.

MORCOL

Está seguro de que no se llama Mick… Un sobrenombre británico para Miguel, según el diccionario.

JACQUES (dándose una palmada en la frente)

¡Es verdad! Lo había olvidado. Su segundo nombre es Miguel y su niñera inglesa, cuando era niño, le llamaba Mick. ¿Cómo ha podido adivinarlo?

MORCOL

¡Entonces confiesa!

JACQUES (riendo)

Lo confieso todo. Es cierto que hay uno que se llama Mick en mi próxima novela. ¡Ah! ¡Estos periodistas!

MORCOL (saltando de alegría. Hasta patalea)

¡Lo confiesa! ¡Ha confesado!

JACQUES

Es una conducta bastante singular para un gacetillero, incluso para uno literario.

MORCOL

Vamos, ¡devuélvalo!

JACQUES

¿A quién? ¿Qué? ¿Devolver a quién? ¿Qué? ¿Devolver? Palabra que a este hombre se le ha ido la bola pensante.

MORCOL

Venga. Nada de historias. Dígame dónde esconde a ese Miguel.

JACQUES

¡No lo escondo! Está bien a la vista. Por otra parte, si le interesa saberlo, y pese a que su actitud me parece de lo más extraña, voy a darle su dirección, porque le he dado casa propia y todo. Vive en…

MORCOL

¿La calle Azul?

JACQUES

Porque no existe la calle Malva en París. En el 13 bis.

MORCOL

¿Es un número impar?

JACQUES

Oh, ya sabe, a mí las matemáticas…

MORCOL

¡No importa! Me voy corriendo.

En efecto, sale corriendo.

JACQUES

Es verdad… 13 bis ¿es un número par o un número impar? ¡Bah! No es algo que me importe demasiado. En cualquier caso es un número malva.