EL RIO SABATION Y LA CIUDAD DE LOS JUDIOS
También en esa región misteriosa, aledaña de la mítica residencia del scheij Jizr, se encuentra otro río maravilloso que tiene la propiedad de secarse los sábados, en cumplimiento del descanso que ese día prescribe la religión mosaica: el río Sabatión.
Aquí el mito se relaciona con las tradiciones recogidas en el Talmud acerca de las diez tribus de Israel, que, cuando la cautividad de Babilonia, fueron trasladadas con las otras dos a tierras de Asiria por Salmanasar, y al revocarse el edicto de expatriación en tiempos de Artajerjes Longimano (siglo V antes de Cristo), no volvieron con las otras a Palestina, bajo la conducta de Esdras.
Mucho dieron que hablar, es decir, que escribir a los talmudistas, durante toda la Edad Media, esas diez tribus perdidas y muchas son las hipótesis que se formularon sobre su paradero.
En el curioso libro Mikvé Israel (Esperanza de Israel), escrito en ladino por el sefardí Menasseh-ben-Israel y publicado en Amsterdam en 5410 de la era judía o 1654 de nuestro cómputo, se trata a fondo de esta cuestión y se examinan las distintas hipótesis de los rabíes, a las que el autor opone la suya, según la cual el paradero de esas tribus perdidas vino a ser la recién descubierta América, lo que confirma lo que en otro lugar decimos sobre la transferencia de los mitos indios a la nueva India americana.
Ahora bien: entre las hipótesis de los talmudistas hay una que sitúa en la India, y aun en la China, el paradero de esas tribus; habla del río Sabatión, que corre por delante de la Ciudad de los judíos; Menasseh-ben-Israel, que cita esa hipótesis, menciona también, en apoyo de ella, autoridades cristianas, como el flamenco Nicolás Trigaucio, que en su libro De Christiana expeditione apud sinas suscepta, trae referencias del jesuita padre Riccio, confirmando la presencia de colonias de judíos chinos en Pekín, en Hancheu, la capital de la provincia de Chekiang, y en otros lugares del entonces Celeste Imperio, las cuales habíanse corrido hasta allí desde la India, al través de Tartaria.
A Menasseh-ben-Israel le interesa corroborar esa teoría para después corroborar la suya de que, así como de la India se pasaron las tribus a la China, también desde allí se pudieron «correr» a Nueva España, por el estrecho que está entre los reinos de Anián y Quivira (sic), que ya son tierra firme de Nueva España, y de allí a Panamá, al Perú y a las demás islas que hay por aquellas partes incógnitas.
Entre otras autoridades que Menasseh-ben-Israel cita en apoyo de las tesis indianas, base de la suya americana, figura el Itinerario del viajero judío español del siglo XV Benjamín de Tudela, que en él dice textualmente:
«Deste lugar, camino de 28 días, se llega a los montes de Nisebón, que están sobre el río Gozán, y en Persia hay algunos israelitas destas partes, los cuales dizen que en las ciudades de Niseber (¿Nishapur?) hay cuatro tribus de Israel, a saber: la tribu de Zebulún, el de Asser y Naphtali... Tienen ciudades y castillos en los montes, de una parte los circunda el río Gozán y no tienen jugo (yugo) de otras gentes, sino un príncipe, cuyo nombre es R. Josep A. Marchela Levita y entre ellos sabios y siembran y siegan y van a la guerra a tierra de Cut.»
Hasta aquí lo referente a la Ciudad de los judíos. Cuanto al río Sabatión dice lo siguiente el escritor judío holandés:
«Hoy hace 15 años que en la ciudad de Lublin dos polacos, después de una muy larga peregrinación, estamparon un libro pequeño en lengua germánica, mostrando el lugar donde le habían visto; mas por orden del Tribunal, en la feria de Merslauia fue mandado quemar. R. Abraham Frisel (en el cap. 24 del Orhet Olam) siente que está en la India, y así dice: “La origen de este río Sabático es en la india superior entre los ríos del Ganges” y más abaxo: “El río Sabático, arriba de Calikout, es su origen y divide los indios de una parte del reino de los judíos y allí le hallarás ciertamente”, y en el capítulo 24 conjetura también que Gozán es lo mismo que Ganges por la similitud de los vocablos. Eldad Danita, en su Epístola, describe las calidades deste río y dice que tiene de largo 200 codos...
»R. Salomón Iarhy, varón doctísimo, que floreció oy haze 500 años, en el comento del Talmud, haze también mención deste río, diziendo que las piedras y arenas del están todos los seis días de la semana en perpetuo movimiento, hasta llegar el sábado. Afirma justamente este mismo autor haber oído decir de una redoma de vidrio (sic) llena de aroma de aquel río, la cual estaba en continuo movimiento, hasta el sábado. El mismo testimonio podré yo dar de oyda, del cual tengo tanta satisfacción como si propiamente lo uviese visto; porque lo ohí a mi padre que esté en gloria y es cosa cierta que los padres no suelen engañar a los hijos.»
Después de ese testimonio irrefragable queda bien probada la existencia del famoso río Sabatión y su posición geográfica en la región de Kaligut, perfectamente encuadrada en la geografía real de la India.
En ella se sitúa también esa no menos mirífica Fuente de Sohrá o Venus, aunque en su apoyo no podamos citar las imponentes autoridades que acabamos de transcribir en favor de la realidad del río Sabatión.